Opinion politica para la coyuntura actual

Ha llegado marzo, campanas y sirenas afirman que soplaran vientos de cambio a la cabeza de Gabriel Boric en el sillón presidencial.

Muchas expectativas se generan en nuestro pueblo, muchas ilusiones se ven reflejadas en algunas organizaciones sociales que se pusieron a trabajar en la campaña electoral apoyando al conglomerado “Apruebo Dignidad”. Lo mismo ocurre con la famosa “Convención Constitucional” que redactara la nueva constitución, previo plebiscito nacional, que esta vez será obligatorio con la clara intención de darle “legitimidad pero finalmente represiva, que la institucionalidad no ha obtenido durante más de 32 años. Recordemos entonces que estas medidas fueron la respuesta del bloque en el poder (militares, partidos políticos institucionales, burocracia, iglesias, centros de estudios, empresarios) a partir del pacto que firmaron el 15 de noviembre del 2019 en plena revuelta que encabezó el sector más postergado de nuestro pueblo.

Nuestra posición ha sido recta, con mucha sencillez y humildad para con nuestro pueblo que en estos últimos 4 años nos ha enseñado que ante la vacilación se debe asumir con consecuencia la lucha por los cambios necesarios, de manera radical y en las calles, que hay momentos en que se debe dejar de lado cálculos mezquinos y esa “institucionalidad genética”, que es ocultada con que si no seguimos los designios de la oligarquía y su camino trazado, estamos en la marginalidad. Que la política se hace en palacios y con los elegidos, de esa manera, haciéndole arrumacos al poder es posible adquirir aunque sea un poquito de su olor. Desde el momento que la burguesía observó como amenaza inaceptable la “Revuelta Popular”, que en la práctica genero una crisis en la “República”, república fundada hace 200 años por lxs poderoxs para cuidar sus intereses, siendo los responsables de una historia de muerte y terror en contra de nuestros pueblos, son lxs responsables de decenas de matanzas en contra de las y los explotadxs de nuestra patria, o sea el asesinatos de miles de compatriotas solamente  para salvaguardar sus intereses de clase.

Este nuevo gobierno que vuelve con las mismas mentiras que en el año 90, vuelven a nuestras memorias la frase: “la justicia en la medida de lo posible”. Cuando muchos gritan y hacer gárgaras en las redes sociales sobre las transformaciones que vendrán con esta nueva administración, nosotrxs tenemos claro que es más de lo mismo, es el fruto del pacto entre el bloque en el poder anteriormente mencionado, que el verdadero objetivo es la defensa del neoliberalismo, salvaguardar el orden republicano, la pronta recuperación económica capitalista traerá consigo la soñada inversión por parte de los grandes monopolios financieros internacionales, condicionando la “paz social” para seguir explotando nuestras riquezas, profundizar la precarización laboral, y por sobre todo continuar con el papel de títeres del imperialismo gringo, sus amigos de la OTAN y el propio sionismo israelí, atacando a naciones hermanas como Cuba, Venezuela y Nicaragua de nuestra “Patria Grande”.

Ahora lo importante es: ¿que debemos hacer?, ¿cuáles serán nuestros pasos a seguir?, ¿que respuestas ejercerá desde el mundo popular a esta ofensiva de los defensores del capital y sus aliados socialdemócratas?. No hay que dejar las calles, debe crecer la movilización callejera, todas nuestras demandas deben volver a recorrer las plazas y los barrios, no debemos permitir que la burocracia de “izquierda” nos trate de esconder y congele las nuevas formas de lucha asumidas desde el 18 y 19 de octubre, para que volvamos a un movimiento social funcional, que reclama, pero en orden y de acuerdo a los mandatos. Que se codea con algunxs que se ubican donde más calienta el sol. Aumentar el trabajo en los territorios, terminar con las pequeñeces, poner la voluntad y decisión de lucha al servicio de las pobladoras y pobladores. Pero quizás la tarea más importante es la organización de las trabajadoras y trabajadores, la concientización de nuestras y nuestros hermanos, derrotar las dirigencias oportunistas al servicio de lxs patronxs. Han sido 32 años de burocracia sindical, donde solo unxs pocxs se han destacado con la voluntad y el espíritu clasista, la mayoría ha sucumbido a las prebendas del sistema opresor que profundiza y perfecciona este sistema criminal y explotador, son cómplices por acción y omisión.  Hay que reintentar una y otra vez la unidad de los sectores que están en la dirección de los cambios de verdad, deben pasar a segundo plano egos y rencillas la tarea es muy grande, hay que organizar la salida popular y revolucionaria desde nuestros pueblos. Debemos diseñar una respuesta contundente a la coyuntura política que se nos avecina, debemos organizar todos los frentes, la cultura, la información popular, la autodefensa, los barrios, la clase. Somos anticapitalistas, antipatriarcales y antiimperialistas. El tema principal de nuestro horizonte debe ser la lucha por una nueva sociedad, basada en la justicia social.

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