ONU llama a proteger a migrantes frente al Covid y la xenofobia

Dante Reyes Marín

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el organismo de las Naciones Unidas para la migración, formuló un llamado a  proteger a las poblaciones migrantes de diversos flagelos que las afectan.

Mediante un comunicado, formuló un llamamiento urgente solicitando 21.2 millones de dólares para aliviar el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre las personas migrantes más vulnerables y sus comunidades de acogida en diez países de América del Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

Destacó el organismo que los países de América del Sur han adoptado medidas restrictivas de movilidad humana para reducir el impacto de la pandemia. Los bloqueos totales, toques de queda, cierres de fronteras y actividades comerciales, han hecho que las personas migrantes perdieran sus empleos y esto ha tenido impactos negativos sobre los ingresos y las remesas, resultando con frecuencia en la pérdida de su condición migratoria regular, bloqueando la posibilidad de retorno, y, por consiguiente, aumentando sustancialmente su vulnerabilidad. El cierre de fronteras ha provocado una situación apremiante para cientos de personas varadas que en algunos casos no pueden siquiera cubrir sus necesidades más básicas como las de alimentos, alojamiento, y acceso a cuidados de la salud.

Además de las amenazas directas a la salud de la COVID-19, las personas migrantes en América del Sur deben enfrentar desafíos socioeconómicos y de protección significativos y exacerbados. Debido a la desaceleración económica, las personas migrantes se cuentan entre las comunidades más vulnerables, en peligro de sufrir exclusión y estigmatización.

En general, las condiciones de los espacios urbanos en América del Sur son de gran fragilidad debido a problemas tales como el déficit en los servicios de transporte público y en el acceso a los cuidados de la salud, además de la concentración en asentamientos informales. Un nuevo patrón de migración interna ha surgido de esta crisis, con una cantidad significativa de migrantes internos que se desplazan desde los grandes centros urbanos a las pequeñas ciudades o pueblos rurales ubicados en las provincias debido a la pérdida de su empleo o a la interrupción de la continuidad del trabajo que realizaban en el sector informal.

“América del Sur se está convirtiendo en este momento en una de las regiones más afectadas en todo el mundo, ocupando el tercer lugar en términos de cantidad de casos confirmados de COVID-19 después de los Estados Unidos y Europa”, resaltó Adriana  Escariz, Directora Regional Interina de la OIM para América del Sur. “Millones de migrantes en toda la región necesitan ayuda urgente, en especial los más vulnerables”, agregó.

Hay cerca de 10 millones de migrantes viviendo en América del Sur, procedentes de diferentes países de la región y del mundo, destacó también la nota de la OIM.

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