Lucarelli, entre la izquierda, el Che y el Calcio Livorno

Livorno es una ciudad Portuaria Italiana, En esta localidad, fue fundado el PCI (Partido Comunista Italiano), dato no menor ya que gran parte de su población, fuertemente proletaria, tiene ideología comunista o de izquierda, ahí creció Cristiano Lucarelli, También se memorizó Bella Ciao, una canción popularizada a mediados de siglo XX por grupos comunistas y anti-fascistas, que se convirtió en el himno de la curva norte del Armando Picchi, estadio del Livorno Calcio, hijo de Maurizio Lucarelli, trabajador Portuario, miembro del PCI, Fanático del Livorno Calcio, desde ahí se le inculco el amor por la ideología de izquierda, ser pueblo, y amor por el Livorno Calcio, Desde chico llevó a su hijo a ver al equipo de sus amores. Así empezó esta historia que daría tantas vueltas como la de cualquier historia de amor, su pase partencia al Torino el año 2003, pero el insistió que quería ir al club de su ciudad, el club de sus amores, el club que estaba a la izquierda de su pecho, en su corazón, Calcio Livorno, y hay personas que tienen un lugar el mundo, esas personas que tienen su lugar en el mundo, su primera temporada con el club de susamores iba a ser única. El club amaranto logró el ascenso a la Serie A después de 55 años y el delantero marcó 29 goles en 43 partidos, Luego de tremendo año, Torino quiso recuperar sus derechos sobre el jugador. Pero este se negó a dejar su casa. En esta decisión fueron dejados de lado alrededor de medio millón de Euros para el club y medio millón de euros que él iba a percibir por regresar al “toro”.

Sus 4 años en el Livorno fueron soñados, un ascenso a primera, clasificación a copa UEFA 2006/7, y 104 gritos de gol mirando la curva norte y levantando su brazo derecho donde tiene un tatuaje de los ultras “Brigate Autonome Livornesi”, agrupación fundada en 1999. Precisamente el 99 es el número que usaría siempre Lucarelli. Un jugador sin aires de divinidad, que compartía sus logros con su gente, con su amado Livorno, tuvo momentos que se peleo con los ultras, pero se volvieron a reconciliar, así son los amores, van y vienen, pero siguen vivos a Fuego en el corazón, entre la izquierda y el Calcio Livorno.

Marzo del 1997 la Azzurra enfrentaba a Moldavia, en el estadio Armando Picchi de su ciudad natal. A pesar de ser un partido de inferiores, la gente estaba impaciente por ver a la promesa local en acción. Él esperaba retribuirles con un gol. Cuando el ansiado momento llegó, no pudo contener su emoción, corrió hasta la tribuna norte, se levantó la remera y dejó ver otra que se ocultaba debajo. Desde ahí saludaba el Che y una inscripción decía: “El Livorno es una fé y los ultras sus profetas”.

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