Los “care palo”, los corruptos y mentirosos de la “casta política” en ofensiva para que la revuelta no siga.

Aquiles Baeza. 13 octubre 2020.

Este fin de semana hubo dos ofensivas brutales contra los propulsores de los cambios en Chile, los impulsores de  la fuente de todo cambio, la revuelta social.

Por un lado el gobierno y sus autoridades a diferentes niveles, incluido el I-N-D-H, respaldando la represión en los hechos, con la excusa de condenar la violencia de los manifestantes.

Por otro lado  una ofensiva comunicacional orquestada desde la élite de poder para que la “casta política”, periodistas, analistas, etc. condenen a los que se movilizan de manera callejera no respetando las leyes de los poderosos.

Es definitiva la tarea que ordeno la élite de poder en noviembre del 2019 fue un proceso constituyente sin revuelta social, para que ellos los responsables de todo, los causantes de tanta injusticia, puedan hacer cambios sin cambiar nada.

Los “care palo”, los culpables, los delincuentes, los corruptos, los mentirosos tratando de presentarse como demócratas pacifistas que canalizarán las inquietudes de la gente.

Ellos rasgan vestiduras por los medios de comunicación, tratando de desquiciados y terroristas a los indignados, a los que no les creen sus mentiras, cuando en la realidad, ellos son  los responsables de todo,  sembraron vientos y ahora quieren que todos condenemos las tempestades, ellos, incluidos los “políticos”, bien pagados por sus “amos”,  quieren que condenemos los efectos de lo que sembraron.

En las movilizaciones hay anomías sociales, que duda cave, hay también irracionalidades, ¿pero que esperaban? , ¿una taza de leche?.

Los más delincuentes y corruptos de todos, los adoradores del dios dinero, los que corrompieron todo, los que hacen negocios sin importarles la madre tierra, ni la salud humana, los que permiten que nuestros niños estén en medio de abusos generalizados, como el SENAME, los que no les importa que los abuelos y abuelas se mueran con pensiones miserables, los que venden al país al mejor postor, los apátridas, hoy, para asegurar sus privilegios, gritan y alegan porque su orden nefasto cruje y ellos piden democracia, buena voluntad, escucharnos, piden razonabilidad y consenso. Care palos.

Como creerles, si permiten que el principal corruptor de la “política y las leyes” de estos tiempos, Ponce Lerou, no tenga ningún castigo y además permiten que le rebajen multas por infringir sus propias leyes, como creerles si dicen que cambiaran a esa institución corrupta que es Carabineros y luego los respaldan,  critican para la foto a la policía y votan leyes como la ley anti-barricadas o la agenda de seguridad del gobierno que le da mas poder y recursos.

En definitiva, puro bla, bla, solo quieren borrar con sus triquiñuelas la fuente de todo cambio, que es sin duda,  la revuelta social, incluida su legítima indignación.

El 18 de octubre vino a instaurar una verdad gigantesca, evidente, señera, sin ingobernabilidad simplemente todo seguirá casi igual.

Ellos (la élite de poder y su servidores) cedieron un proceso constituyente, pero lo hacen de manera tramposa, realizaron un pacto, crearon una nueva concertación, entre viejos de mierda y jóvenes de mierda, para canalizar las demandas populares, donde la misma casta política se quiere presentar como la solución y lo cierto es que ellos la “casta política” solo quiere velar por sus intereses y el de sus amos , para lo cual quieren hacernos caminar, pero en círculo, es decir para llegar donde mismo, un sistema atroz y des-humanizado.

Todos y todas, los que votan o no votan, los que ven el proceso constituyente, a pesar de todo, como una oportunidad y aquellos que lo ven solo como una trampa mortal, tienen, tenemos que tener claro que la revuelta social, es la única manera de conquistar nuestras demandas.

El 10% de las AFPs, se logró porque existían millones en las calles caceroleando, pero también haciendo barricadas, un posible segundo 10% solo se podrá lograra si ellos, las casta política, tenga el temor de perder su gobernabilidad “democrática”.

¿Alguien en su sano juicio, podría pensar que sin el 18 de octubre, con la indignación convertida en violencia, incluso en muchos casos irracional, estaríamos hoy discutiendo sobre el proceso constituyente  o sobre una asamblea constituyente?

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