Las sanciones a Rusia son un bumerang parecido a un tiro por la culata.

La imperiosa necesidad, convertida en exigencia de los capitalistas occidentales y de su imperialismo, de parir el engendro del facismo y de excretar a su mellizo, el monstruo racista del nazismo ocurrió en Ucrania. Evidentemente, para que allane el camino a Estados Unidos en su objetivo de atrasar a Rusia a lo menos quince años y detener su desarrollo político, económico y militar, para que este continue su camino a oriente con el fin de someter a China.

Desde el año 2014, que el imperio utiliza a este par de aberraciones en Ucrania, entregándoles la tarea primero de desestabilizar, para luego dar el Golpe de Estado a Gobierno legítimo de Víctor Yanukovich, que no se alineó a las órdenes del imperio. La barbarie y la muerte comenzaron a ser cotidianas en Ucrania, especialmente con los bombardeos a las Repúblicas Populares del Donbass.

Lo que hoy sucede en el mundo entre el imperialismo occidental anglosajón liderado por los EEUU y los países insurgentes liderados por Rusia y China, es el enfrentamiento por la supremacía mundial.

¡Sí o sí, será el sistema capitalista el vencedor de este choque de potencias!

Porque es una guerra entre países de modo de producción capitalista. Estados Unidos y sus aliados por un lado, para mantener el actual orden mundial, que es unipolar y por el otro lado, Rusia y China más sus aliados, se enfrentan, para crear un nuevo orden mundial multipolar y participativo.

¡Este nuevo orden mundial, que se avecina tiene sus bemoles!

Y lo interesante es que Rusia a pesar de ser un país capitalista, se comporta en su política exterior como un país socialista, y China se autodefine y comporta como un país socialista, pero su economía estatal es capitalista.

Los medios de información de la “comunidad internacional de ellos mismos”, que son los EE.UU y sus servidores: La Unión Europea, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Japón más Corea del Sur, hacen aparecer ante el mundo a una Rusia agresora, mala, incluso bandida, que ataca a Ucrania. Porque para ellos es incomprensible, que Rusia combata con todas sus fuerzas al nazismo y no conciben, que Rusia y su pueblo actúen en concordancia a su cultura, a sus principios, a su memoria colectiva, que obviamente mantiene viva. El pueblo ruso recuerda la destrucción y desolación de su país y a los casi 28 millones de hijos soviéticos muertos a manos del invasor nazi en su Guerra Patria, no lo olvidan y por nada del mundo desean que se repita esa tragedia.

Pareciera que fuera extraño, incluso inaudito, para un país capitalista como lo es Rusia, que el pueblo y su Gobierno cierren filas en la defensa de su patria. ¡Pero no! Saben del carácter excluyente, despojador, discriminatorio del orden mundial y de su condición de asistidor del nazifacismo y el peligro que encierra, para Rusia y humanidad entera.

Los rusos por condición hasta epigenética no aceptan ni permiten, que el nazifacismo, que de nuevo se encuentra en los umbrales de las puertas de su casa, se convierta en la peste café del siglo pasado. Combatirán al nazismo hasta “enterrarlo en el mar”, liquidándole “per saecula saeculorum”.

Incomprensible es que la hipocresía y la mentira se hagan dueñas de los gobiernos y países que sufrieron en carne propia las barbaridades del facismo, hoy apoyen al nazifacismo presente en Ucrania. ¿Desmemoriados diremos que son? ¿O les llamaremos por su genuino nombre: facistas de traje y corbata, que imparten lecciones de democracia?

Los EEUU y la “comunidad internacional de ellos mismos” son tan soberbios y altaneros, que no se han dado el tiempo ni han tenido la intención de por lo menos entender la idiosincrasia rusa. Son tan despreciativos, que les subestiman y los subvaloran al igual como lo hicieron los nazis y sus hordas. ¡Esa insolencia al igual que ayer, hoy les está saliendo muy cara!  No comprenden su proceso cognitivo, ni menos su lógica.

El terreno de la contienda armada es Ucrania, convirtiendo así a este país en el primer escenario militar de la guerra por el liderazgo del nuevo orden mundial.

Como la guerra es la continuación de la economía política, tanto por medios armados como no armados y que tiene como único objetivo el aniquilamiento del enemigo. Los Estados Unidos y su “comunidad internacional”, fieles a su tradición, abrieron también el frente no armado, el de las sanciones económicas y financieras, de bloqueo, congelamiento y aislamiento a todo nivel y orden en contra de Rusia, con el claro objetivo de dejarla paralizada, para que no pueda continuar con su “Operación Especial” en el frente militar. De esa forma hacer fácil su aniquilamiento, sofocar al Gobierno de Putin y cambiarlo, para luego retrasar a Rusia 15 años, atrasarla y detener su desarrollo político, económico, cultural y militar.

Friedrich Engel hace 175 años atrás escribía  “que por el mero hecho de haber creado el mercado mundial, la gran industria ha establecido una vinculación mutua tal entré todos los pueblos de la tierra, y en especial entre los civilizados, que cada pueblo individual depende de cuanto ocurra en el otro”.

Y ocurre, que la mayoría de los países de la Unión Europea dependen de la energía, que Rusia les vende y que en el corto ni mediano plazo pueden reemplazar a Rusia como su proveedor. Esto significa que la Unión Europea depende de lo que ocurra en Rusia y Rusia de lo que ocurra en la Unión Europea, si esta paga en rublos, hay gas y si no paga, ocurrirá, que se cerrará la llave del gas y no habrá gas para la Unión Europea, porque ocurre, que Rusia no vende gas sin que le paguen en rublos. Y ocurre en Rusia, que si los europeos no le pagan, Rusia venderá su gas a nuevos compradores.

¿Utilizaremos la palabra “Bumerang”, para describir la situación actual de las sanciones, bloqueos y congelamientos a Rusia?

Los EEUU cantaron junto a su “comunidad internacional” victoria. Vociferaron a los cuatro vientos, que Rusia ya estaba derrotada, porque las sanciones hicieron su trabajo y que la inflación era galopante y que llegaría a un 20% este año, que el Rublo había caído en picada, que la batalla financiera la perdió, y que Rusia no podía aguantar más.

Pero resulta, que el efecto bumerang afecta más a los EEUU y a la UE, que a Rusia. Todo se devolvió como un bumerang a los sancionadores. La situación es al revés. Son los Estados Unidos y sus aliados los que tienen problemas por las sanciones que ellos impusieron. Después de la jugada maestra de Rusia, que ordena, que todos los países que comercien gas, petróleo o cualquier bien con la Federación de Rusia deberán pagar con Rublos. Cuando estos países abran sus cuentas en rublos en los bancos rusos, que estará respaldado por materias primas estratégicas y por las reservas de oro de su Banco Central. Ante estas premisas el rublo se convertirá en una moneda fuerte.

La desesperación de verse impotentes ante tanta fortaleza “inesperada” de Rusia, ha hecho, que los países sancionadores utilicen fondos, para fortalecer la paz, los usen, para comprar armas y entregárselas a Ucrania. Han preparado e hicieron funcionar cinco paquetes de sanciones, ahora van por el sexto paquete. ¿Les funcionará o continuarán haciendo el ridículo? Prohibieron a Dostoievski, a Tolstoi y Chejov, no les permiten a los deportistas rusos a jugar al fútbol, la ensalada rusa, ya no es rusa, discriminan y golpean a ciudadanos rusos en Europa. Esta rusofobia y las sanciones no tienen precedente en la historia de la humanidad. A la libertad de prensa la hicieron desaparecer en un santiamén, no se puede adquirir información de RT, ni de Sputnik en los países sancionadores. Pero también les desespera y pone nerviosos, que en el mismo Berlín, una columna de más de 5.000 automóviles se manifestara a favor de Rusia y en contra de la rusofobia. Rusofobia, que forma parte ya de los manuales nazistas.

Buscan nuevos proveedores de gas y petróleo, …., pero “naca la pirisnaca”. Todos los posibles proveedore les han contestado que “lo siento”, que a lo mejor de entre tres a cinco años más adelante estaremos en condiciones de proveer. EEUU, que le prometió el cielo y la tierra a la Unión Europea, tampoco puede entregar las cantidades de gas que Europa necesita, para la industria y la calefacción.

Están desesperados porque si no se comen su orgullo y soberbia de primer plato y la arrogancia se la tragan de postre, van a tener que calentarse con velas, cosa que a los trabajadores no les gusta.

¿Pero y la clase trabajadora está ausente?

Los trabajadores tanto de la ciudad como del campo son los primeros, que pagan las consecuencias de la guerra. Son pueblos enteros que padecen ya los efectos de las “sanciones a Rusia”. El aceite de girasol que se produce en Rusia y Ucrania, más el trigo, difícilmente llegarán a la mesa de esas familias de trabajadores.

Lo complicado se vuelve complejo y peligroso cuando el efecto bumerang afecta directamente a países industrializados del “primer mundo”, como EEUU, Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y otros. Los capitalistas de esos países no tomaron en cuenta, que los afectados directos de las sanciones serian sus habitantes. Se les olvidó leer a Marx y Engels.

Seguramente tal cual Napoleón y el tal hitler creyeron, que “tocarle los huevos” a Rusia iba a ser un paseo tipo aventura, así como salir de vacaciones. Esto del bumerang es una cosa, pero otra es salirle el tiro por la culata. Hoy en estos países, la inflación es alta y todo indica, que cada día que pase va a ser más alta y ya se refleja en la “canasta familiar”, pues es mucho más cara, que antes de las sanciones a Rusia.

Bajo el efecto bumerang se están creando condiciones objetivas, que cocinan un cultivo de protestas y rebelión como mínimo, sin hacer descartes de insurrecciones, que puedan llevar a cambios radicales, especialmente en los países sancionadores. El desempleo será el campanazo avisador de todas estas acciones populares masivas en esos países.

Solo un acuerdo de finalización de las sanciones a Rusia, que traería como consecuencia directa la firma, aceptación y ordenanza del nuevo orden mundial como multipolar, le daría el oxígeno necesario al capitalismo, para mantener al proletariado anonadado y no dejarle, que asuma su rol protagónico, para hacer la revolución.

Los capitalistas, si son inteligentes, se sentarán a negociar con Rusia y China el traspaso de mando del liderazgo mundial, en caso contrario la situación, para ellos será inestable de todo punto de vista y muy propensa a que cambie a favor de las fuerzas aun hoy adormecidas del proletariado.

El objetivo estratégico de la lucha que están dando Rusia y China, para arrebatarle a los Estados Unidos el rol hegemónico unilateral del mundo y cambiarlo a un orden mundial multilateral, es la destrucción del dólar y del euro e imponer una nueva moneda fiable en el mundo.

Eduen Tapias

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