Las líneas rojas

Todas las guerras injustas tienen como objetivo la conquista de países y la subyugación de pueblos ajenos. Todas estas guerras son condenadas por el proletariado y la humanidad progresista del mundo, la excepción son la guerras justas, que no persiguen fines de conquista, que son liberadoras de la explotación capitalista y de defensa, que libran los pueblos víctimas de agresión exterior.

Las clases dominantes a través de la historia, ha tenido a la guerra como el instrumento y la vía, para resolver sus antagonismos y disputas, para que los vencedores expandan sus territorios y mercados subyugando a países ajenos.

El capitalismo contemporáneo, por naturaleza lleva siempre a la política a su forma última de expresión, que es la guerra y mantiene vivo en todo momento el peligro de una contienda de destrucción masiva y total, que sin lugar a dudas de llevarse a cabo entre fuerzas beligerantes como la OTAN y la Federación de Rusia, ambas fuerzas representantes del capitalismo en su máxima expresión, finalizará sin vencedores ni vencidos y la extinción del ser humano de la faz de la tierra será una realidad, de la que no seremos siquiera espectadores.

Solo el proletariado, al conseguir su objetivo histórico de la construcción de una sociedad sin clases, consolida una paz imperecedera y elimina las guerras, para siempre en el mundo.

La guerra en sí es un conflicto cargado de violencia, que utiliza la fuerza, armas, tecnología y/o cualquier otro elemento que sirva, para causar daño y aniquilar al enemigo, como bloqueo, cerco, sitio, asedio, sanciones, etc.

La OTAN se expandió al este de Europa, transgrediendo el acuerdo de no extensión alcanzado en Bonn en 1991 por EEUU, Alemania, Francia, Reino Unido y la URSS. Es con ese incumplimiento, que comienza el asedio a la actual Federación de Rusia. La OTAN eligió el cerco y sanciones, mostrando al mundo la realización y escenificación de la obra, bajo la luz de una paz ficticia, envuelta en papel de color democracia con perfumes de libertad.

Bill Burns, actual director de la CIA de Biden en su libro de memorias titulado “The Back Channel”, mientras actuaba como consejero de asuntos políticos en la Embajada de EEUU en Moscú en 1995 dice que “los rusos de todas las tendencias ideológicas, no solo Putin, odiaban y temían la expansión de la OTAN”. También Burns en 2008 envió a Condoleezza Rice un memorándum explicitando, que “la entrada de Ucrania en la OTAN es la más caliente de todas las líneas rojas, para la elite rusa (no solo para Putin)”. Señaló también, que es un desafío directo a los intereses rusos, advirtiendo que “Prometa la membresía de Ucrania en la OTAN y no cabe duda de que Putin luchara con fuerza”.

Los EEUU contaban con toda la información necesaria, para dialogar y llegar a acuerdos con Rusia y/o por lo menos respetar los acuerdos ya logrados. Mantener a Ucrania fuera de la OTAN fue y es la exigencia fundamental de Rusia, pues si Ucrania ingresa a la OTAN, para la Federación de Rusia, será entendido como una amenaza directa a la seguridad del país. Entonces lo más sensato, para la paz mundial era entregarle a Ucrania el estatus de país neutral. Pero todo resultó lo contrario, los EEUU y la OTAN llevaron la situación más allá de las Líneas Rojas definidas por el Kremlin.

Después de que EEUU se retiró del Tratado de Defensa de Antimisiles, tratado fundamental de seguridad en el mundo, aparecieron sistemas de misiles de ataque, instalados en Rumania (activos) y Polonia (por activarse). El cerco bélico de la OTAN aplicado contra Rusia fue parte y motivo de las quejas de Rusia por considerarlos una amenaza real, para su seguridad, pero incluso hoy, la OTAN y los países de la Unión Europea continúan con el asedio a Rusia y le entrega la sola opción del sometimiento, para luego la OTAN continuar viaje hacia el este con el fin de sitiar a la República Popular China y rendirla.

Los EEUU tienen clara su agenda y el objetivo es el de mantener la hegemonía mundial, utilizando a la organización guerrerista de la OTAN y a la Unión Europea.

En marzo del 2014 Crimea y Sebastopol en un referéndum ganó la opción con el 96% de los votos de regresar y volver a ser parte de Rusia.

Ese mismo año en abril en referendos en la regiones de Donetsk y Lugansk con más del 89 % de votos se aprobaron las declaraciones de Donetsk y Luhansk como Republicas Populares e Independientes.

El Régimen dictatorial de Kiev, lanzó una ofensiva militar en contra de los habitantes de Donetsk y Luhansk, calificada como antiterrorista, incluyendo a batallones militares neonazis, para combatir a las Repúblicas independientes. Han pasado 8 años desde el comienzo de los combates. Las repúblicas populares acusan, que el Ejercito de Ucrania y los batallones nazis han bombardeado indiscriminadamente escuelas, hospitales, fábricas y población civil, causando la muerte de hasta 14 000 personas, entre ellos mujeres y niños.

Los Acuerdos de Minsk fueron una luz, que se apagó apenas se encendió. Son dos pactos que se firmaron en 2014 y 2015 en la ciudad de Minsk en Bielorrusia con la participación de Francia, Alemania, Ucrania y Rusia, para poner fin a la guerra en el Donbas, en el este de Ucrania.

Los Acuerdos de Minsk no se cumplieron, continuaron los bombardeos y asesinatos de civiles, de parte del ejercito ucraniano y de los batallones neonazis. Ninguno de los puntos acordados se implementaron. Kiev se negó a cumplir lo acordado y la UE hace vista gorda.

La Federación de Rusia ante la mirada del mundo, aparece como la parte agresora de este conflicto, que entra a Ucrania a “desmilitarizar y desnazificar el país”, y así y todo la respuesta del Kremlin ha sido la de enfrentar en este instante a la mezcla imperial de EEUU, la OTAN y a la Unión Europea y no en un futuro cercano cuando la posibilidad de guerra nuclear sea una realidad irrefutable y desaparezcan los vocablos de vencedores y vencidos, porque la especie humana entonces se haya auto eliminado y desaparecido.

Fue un desacierto enorme de parte de los EEUU y la Unión Europea de no escuchar las señales enviadas por la Federación de Rusia de que el traspaso de las Líneas Rojas son una amenaza directa a su seguridad.

Traspasaron las Líneas Rojas y la respuesta, aunque un tanto tarde, llegó y llegó hecha guerra, advertida como inadmisible por los guerreristas de occidente, que contestan con una nueva guerra de sanciones; cercos, congelamientos y aislamientos, que de fría no tiene mucho, pero si se siente tibia y tendrá siempre la tendencia a calentarse por su índole injusta.

La guerra de defensa de Rusia es justa, porque se defiende de la agresión de EEUU y la OTAN dando una contestación contundente de fuerza a la OTAN, que sin apego al derecho, internacional, durante decenios se permitió bombardear y destruir países. Es también justa porque incluye la liberación de las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk.

Pero más que nada es una guerra justa, porque la Federación Rusa, aparte de estar actuando en la defensa de su país, está evitando una guerra de dimensiones catastróficas, para la humanidad y la vida en el planeta.

El manejo de la guerra y la paz por el ser humano y su continuidad como especie, depende de sí mismo, de sus relaciones, acciones, formas y medios, para solucionar sus discrepancias y rivalidades. Solo utilizando medios pacíficos y dialogando y poniéndonos de acuerdo en lo fundamental, conseguiremos continuar como especie en el planeta, pero la paz difícilmente podrá alcanzarse en el futuro cercano, teniendo a una Rusia cercada y aislada del resto del mundo.

La Paz es lo mas importante y fundamental, para la existencia de la vida como la conocemos.

Eduen Tapias

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