La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, visitó el jueves la Zona Desmilitarizada que divide Corea del Norte y Corea del Sur

El conflicto en la península coreana sigue siendo tenso . Desde Corea del Norte insisten en que Estados Unidos es el más interesado en que continúe.

La histórica estrategia de seguridad entre Corea del Sur y Estados Unidos parece verse mucho más nítida en el gobierno de Yoon Suk-yeol, que con la excusa de la defensa norcoreana, buscan estrechar más lazos y reavivar el THAAD frenado por la gestión de Moon Jae-in.

La visita de Harris a Corea del Sur sigue a una prueba de misiles realizada por Corea del Norte el miércoles, así como a los ejercicios militares marítimos más grandes entre Estados Unidos y Corea del Sur en cinco años. El surcoreano Yoon busca un despliegue más regular de armas nucleares estadounidenses en su país.

La separación entre Corea del Norte y Corea del Sur se expresa nuevamente a través de la visita de la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris. Y esa separación no se muestra mejor que en la zona desmilitarizada conocida como «paralelo 38», un espacio altamente protegido desde los dos lados, en uno por el gobierno de Corea del Norte y el otro, por aproximadamente unos treinta mil soldados estadounidenses.

A principios de esta semana, el embajador de Corea del Norte ante la ONU culpó a Estados Unidos de la escalada de tensiones en la península de Corea.

Con más ejercicios militares conjuntos a continuación, el nuevo presidente de Corea del Sur parece estar menos interesado en el diálogo con el vecino del norte. Parece que las tensiones no tienen fin a la vista, ya que ambas partes insisten en aumentar sus capacidades militares.

La visita a la zona desmilitarizada parece ser uno de los lugares preferidos para visitar en Corea del Sur por parte de la gestión norteamericana actual, en agosto la Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi también fue al lugar.

Como respuesta un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano, respondió a llegada de la funcionaria estadounidense: «La situación actual demuestra que la injerencia sin escrúpulos de Estados Unidos en los asuntos internos y las provocaciones políticas y militares intencionadas son la causa fundamental del daño a la paz y la seguridad de la región».

Algo para destacar sobre el gobierno de Yoon es que si bien la visión hacia Corea del Norte es extremadamente dura, cuando se trata del interés estadounidense hacia China, Corea del Sur plantea un matiz. En agosto, el presidente Yoon Suk-yeol, no se reunió con Nancy Pelosi. Dialogó por teléfono con ella, algo que molestó a la comitiva norteamenricana que había realizado la gira por Asia Pacífico.

Según voceros del gobierno surcoreano fue porque el presidente Yoon tenía programadas sus vacaciones de verano justo en esta fecha. Sin embargo, esa excusa generó cierta incomodidad en Estados Unidos y es que cuando se trata de China a la región no le conviene un conflicto militar, ya que es el principal socio comercial de casi todos los países. Yoon sigue siendo un aliado de seguridad indiscutido para norteamérica, pero no en todos los temas, aunque el gobierno estadounidense no pierde la esperanza.

Foto de portada: AP

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