La Unidad, la organización y la acción es el camino

Hoy cumplimos 38 años desde que decidimos enfrentar a la dictadura cívico militar, de manera más enérgica, haciendo uso de la fuerza, acudiendo al combate de la manera más decidida. Esta no fue una decisión infantil ni militarista, fue un imperativo moral y político de terminar lo más pronto posible con la dictadura y abrir caminos para avanzar en transformaciones más profundas que nuestra tierra necesita. Con ese objetivo principal miles de hombres y mujeres se unieron con entusiasmo y generosidad a la gran tarea de botar al dictador.

Ese era el contexto de la lucha de nuestros hermanos y hermanas, algunxs de ellxs regaron con su sangre el suelo de la patria, enaltecieron la lucha y elevaron hasta los cielos la dignidad. Fue una lucha sin cuartel contra el terrorismo de estado, se combatió contra el terror y la muerte, pero también contra el primer experimento capitalista neoliberal.

 

Los 32 años que han seguido a los 17 años de la dictadura, a pesar o sobre la resistencia de los movimientos sociales y populares, han profundizado y perfeccionado el modelo más brutal del capitalismo. Han sido tan oprobiosos estos 32 años que provocó una Revuelta Popular que movilizó millones de mujeres y hombres que levantó demandas que apuntaban a cambios de verdad en la estructura de la sociedad, a la corrupción, al fin de la casta política. La institucionalidad burguesa logró imponerse en lo mediato, manipulando y distorsionando, estableciendo un camino con la represión y cooptación para buscar una salida que pudiese salvar el modelo y de paso también el debilitamiento del sistema oligárquico. Fueron capaces de instalar en mucha gente la esperanza (“Chile la alegría ya viene”) de cambios y que estos debía hacerse en paz en tranquilidad. “No sigan movilizándose, no sigan en las calles, porque lo que Ustedes quieren nosotrxs lo representamos”. Nos obligan a terminar la idea de la movilización social con los territorios y movimientos organizados. Las demandas levantadas por las casi mil asambleas que se organizaron no pueden ejercer soberanía, porque esta estaría radicada en aquellos que supuestamente nos “representarían”. Existen los agoreros del fracaso, que ven la revuelta popular, el indignado levantamiento, como algo pasajero, inconexo, que no forma parte de la historia de lucha de nuestros pueblos, y lo ven como un “lunar”, solitario desligado de las luchas que ha dado nuestro pueblo históricamente y hacen ingentes esfuerzos por borrar cualquier atisbo de revuelta, quieren a toda costa que la institucionalidad burguesa vuelva a la normalidad, les aterra la posibilidad que vuelva a ocurrir.

Es en este sentido que vemos que a veces las problemáticas se vuelven contradictorias: si muchxs tenemos un diagnóstico similar o coincidente de variadas temáticas indispensables para nuestro pueblo, porqué no somos capaces de levantar un proyecto común, que nos permita tener una alternativa al capitalismo?, que nos permita tener una fuerza popular, con una incidencia política real?.

 

¿Cuáles son las falencias y errores que nos mantienen en una diáspora política, teniendo objetivos comunes?

Creemos que se ha ido produciendo un debilitamiento paulatino de las organizaciones de lxs trabajadorxs, cuyxs dirigentes muchas veces son seducidos por las prebendas y o sucumben ante las promesas de un status privilegiado. La clase obrera sigue constituyendo el motor fundamental de los cambios, son aquellos que dependiendo de los grados de conciencias pueden terminar con la explotación y el enriquecimiento de los poderosos. Entonces es de suma importancia reflexionar y debatir la urgencia de una clase obrera, de las trabajadoras y trabajadores posicionados nuevamente en la lucha por los cambios. Necesitamos reforzar las organizaciones clasistas.

Contamos con un movimiento popular poblacional, territorial de grandes capacidades, que es capaz de movilizar miles, ha quedado demostrado cuando en los recientes momentos difíciles producto de la pandemia, fueron capaces de levantar miles de ollas comunes e iniciativas tendientes a paliar el hambre de nuestros pueblos. No fue limosnas, fue solidaridad entre hermanxs. El movimiento popular cuenta con una gran experiencia desarrollada en distintas iniciativas y que no duda en ponerlo al servicio de los cambios de la lucha contra la opresión. El movimiento secundario, sin duda alguna ha sido el principal motivador del despertar de las conciencias. Ha sido sistemático, ha sido continuo, ha recorrido un camino consecuente, irreductible y rebelde.

Los pueblos de Chile cuentan con grandes contingentes de luchadorxs que llevan en sus cuerpos la experiencia centenaria de luchas rebeldes, éste no es el problema del movimiento popular y revolucionario, nuestro problema principal es la falta de un proyecto que nos permita proponer un camino más claro para terminar con el sufrimiento y la injusticia, si no hay proyecto revolucionario no hay camino para transformar la sociedad.

 

Los Rodriguistas no olvidamos a quienes nos han precedido, legándonos sus vidas de lucha, siempre para ellos serán el honor y la gloria, nosotros debemos sostener sus ideas y principios porque de esa manera nos acompañan en cada lucha. No olvidamos a todos y todas aquellas que se levantaron en Revuelta, y que dejaron sus vidas en esta lucha, no olvidamos a todxs aquellxs que han sido mutiladxs y maltratadxs, para ellos decimos con fuerza, “se tiene que establecer la verdad, la justicia y la reparación que sea necesaria”. Nos negamos a aceptar que nuestrxs hermanos y hermanas sigan en prisión recibiendo el castigo del estado patronal. Esta lucha es larga y requiere además de una serie de capacidades para aliviar la vida diaria de nuestras hermanas y hermanos, debemos redoblar los esfuerzos de solidaridad material y política. Saludamos a nuestros hermanos y hermanas Rodriguistas en prisión, les decimos y reiteramos Libertad Inmediata y sin Condiciones de Todxs lxs Presxs Políticxs.

 

La tarea urgente hoy es redoblar los esfuerzos por construir espacios de unidad, sobre la base de avanzar en un proyecto, anticapitalista y antiimperialista. Debemos generar los espacios de confianza que nos permitan establecer tareas comunes, golpeando como un solo puño.

 

Nuestro mejor homenaje a todos los luchadores sociales y revolucionarios que ofrendaron sus vidas, es continuar la lucha por una sociedad de justicia social.

 

A construir Fuerza Popular

Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez

Chile, 14 de diciembre 2021

 

 

 

 

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