La “prensa” aliada principal del gobierno y la élite de poder, tanto en la revuelta como en la crisis del Covid-19

Eugenio Matta

A mediados de noviembre del 2019, en medio de la revuelta social y popular, hubo un golpe blando, donde la élite de poder  tomo el mando del país, dejando a Piñera como un presidente de papel o con un margen de acción muy reducido. En esta toma del mando, las medidas fueron muchas y variadas ya que a la burguesía nacional le atemorizó la revuelta y decidieron hacer cambios para que sus negociados no cambiaran mucho.

El “acuerdo por la paz” fue su primer anuncio, apostando a que la casta política condujera una “transición” al nuevo capitalismo chileno, la élite de poder sé la jugo porque siga la partidocracia con los mismos actores de estos años; también ordeno y están ejecutando todo un plan militar para controlar la situación en cualquier escenario posible, esto se tradujo en cambios de logística, de instrucción, de acción de inteligencia, de intensificación de alianzas en la región en otras cosas, junto con ello decidieron mandar al “sacrificio” a carabineros como la institución estatal que tiene que cargar con el costo político de la represión.

Una de las medidas importantes del golpe blando fue disciplinar al máximo a los medios de comunicación de masas (MCM) para tener una línea editorial común. Esto porqué los MCM en medio de la revuelta se vieron sobrepasados en el control de la agenda, que incluso llevo al actual presidente de la CPC, Juan Sutil, y a varios bancos a retirar sus avisajes de CNN y Chilevisión.

Esté disciplinamiento que implico cambios de programación, de ejecutivos y de periodistas, es en base a la hegemonía de El Mercurio en Prensa escrita, Radio Bio Bio en radiodifusión y Megavisión en  TV. El dominio total de la agenda mediática no solo les sirvió para la revuelta social también para enfrentar la crisis sanitaria que vive el país y el mundo.

Los medios ya no cubren, o si lo hacen es a muy bajo nivel, las acciones populares contra el gobierno o los militares. Si los MCM dan espacio a la crítica lo hacen dando cobertura principal al gobierno o las instituciones en especial las FF.AA, así la crítica aparece como decorado, una excusa para que se “luzcan” los que defienden el sistema ante la revuelta o por el manejo sanitario.

No siempre lo logran, ya que son un dato fuerte de la causa las “chambonadas de las autoridades”, en especial del presidente y de su ministro de Salud, pero cuando esto sucede particularmente la TV cambia luego de tema.

Las redes sociales (RS) son sin duda un mundo aparte y cumplen un papel mucho más social y popular. Las RS son una piedra en el zapato para el sistema. Los BOTs, como los que usa El Mercurio en sus chats no alcanzan a cubrir la verdad y ocultar el sentimiento mayoritario.

La Teletón fue una medida política de defensa del sistema, logró la meta monetaria, la élite tiene plata suficiente para que no fracase económicamente, aunque no entusiasme a la población y sea un fiasco político; la jugada del fútbol a toda costa con el papel del CDF no resultó por las condiciones de la pandemia. Pero es de suponer  que están en camino muchas “ideas creativas” para jugar con la gente en la vieja idea de “pan y circo”, donde hasta hoy, hay mucho circo y poco pan.

Es fundamental que el nuevo Chile, aquel que se impondrá al final del camino, le pase la cuenta a todos los MCM actuales y a todos sus rostros incluyendo los “L’enfant terrible”. Los MCM del futuro tendrán que ser fundamentalmente de los movimientos sociales y del Estado.

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