La Patria existe y la construyen los pueblos en lucha

Muchos, en estas coyunturas han aborrecido lo que es la “Patria”, en varias movilizaciones sociales se han visto quemar banderas, o en esta misma coyuntura de festividades por el nuevo aniversario de la primera junta nacional de Gobierno. Observamos a muchos y muchas en las redes sociales señalar, que no hay nada que celebrar, o como el mismo Luis Emilio Recabarren lo manifestó en su escrito “Entre Ricos y Pobres” de 1910 al calor del primer centenario de nuestro país.

Se puede entender, el resquemor sobre lo ocurrido en la lucha por la independencia, el giro que tuvo el proceso de liberación, en donde solamente se cambió la cadena de uno representado por la realeza y la estructura política colonial a otra nueva cadena que la élite naciente tomaría en el nuevo Estado llamado Chile. Bajo todas esas argumentaciones que nos hacen obviamente entender y muy fácilmente pensar en esa dirección, aun debemos expresar que la patria existe, pero a diferencia de lo que señalan negativamente, la militancia sobre todo de izquierda, para nosotros y nosotras es una construcción desde la tesis de la “historia de Resistencia de Nuestro Pueblo”, y más aún, es una construcción que se suma como parte a los esfuerzos mancomunados de una liberación continental, expresada en los aportes de muchos personajes como Simón Bolívar, José de San Martin, el Mariscal Antonio José de Sucre, Juana Azurduy, José de Artigas o el propio Alexandre Petion de la isla De Haití.

Primeramente, debemos ser precavidos al momento de señar la historia. Destacamos que las corrientes historiográficas en chile, y sobre todo las que estuvieron desde mediados del siglo XIX y mediados del XX, se les conocía como la “Historia Positivista”. Esta forma de hace histografía se sostenía de acuerdo con el capital de quienes podían retribuir y evidentemente del bloque dominante oligárquico, quienes se auto denominan a lo largo de toda la historia como los vencedores y así perpetuar y sostener su entristezco estatus quo.

Personajes como Frías Valenzuela, o para ser más específico en el caso argentino con Bartolomé Mitre, reconocido historiador de la oligarquía trasandina que aborrecía la unidad latinoamericana desarrollada en las guerras independentistas. Mitre sacó varios

escritos despotricando hacia algunas figuras de la época, estos personajes aportaron a crear los famosos “nacionalismos de papel”, los cuáles sus principales objetivos es fomentar la desarticulación, la confrontación de los pueblos y enriquecer los negocios de la oligarquía. Para para las capas populares o los sectores desposeídos esta lucha en primera instancia no era un foco de relevancia, ya que ellos y sus intereses no estaban presentes allí, pero con el pasar del tiempo los sectores del mundo popular se fueron sumando no solamente a una guerra para expulsar a la colonia española, sino también en el sentido de ir transformando la nueva Latinoamérica.

Se puede señalar, la cantidad de documentación que los propios lideres de la independencia de nuestra América, fueron entregando al proyecto y como en ese camino entraron en contracción con las nuevas élites, también interesadas en el proceso de emancipación, netamente por motivos económicos, en el propósito de empezar a negociar con naciones europeas como Francia e Inglaterra y los propios EE.UU., que miraba con atención los hechos que ocurrían a sus espaldas. Las capas populares se fueron sumando al proceso, primeramente, por las conductas de sus lideres, por sus formas de actuar, por su accionar político y por sobre todo su entereza y coraje a la hora de combatir a las trapas realistas. Relatos como en el caso nuestro, el propio Manuel Rodríguez, quien siendo de una capa acomodada, se entregó por completo a sumar al mundo popular al proyecto; desde lo teórico vinculándolos a los cabildos que eran las populares asambleas de vecinos, desarrollando políticas como la educación primaria a las mujeres y la primera reforma agraria en la historia de nuestro país, cuando fue gobernador militar del Cachapoal (hoy sector de la VI región). En lo practico impulsó todo el andamiaje para la recopilación de información por medio de chinganeras, ladrones y cuatreros que se sumaron a las famosas montoneras que enfrentaron a los españoles en el periodo de reconquista.

En este sentido, y al calor de nuestras fiestas patrias, al pueblo chileno con el pasar del tiempo se le impuso una identidad falsa, otorgada a raíz de esta historia espuria, sin critica, ni mayor análisis y que fue el adoctrinamiento para formar un nacionalismo de papel. Se utilizó el famoso concepto de “roto chileno”, para justificar los viajes de saqueo, asesinar e incluso ultrajar a mujeres en el Perú como en Bolivia en la denominada Guerra del Pacifico y que es bien recordado en los cuarteles militares en el día del juramento a la bandera.

 

Como revolucionarios, como personas que estamos por la unidad latinoamericana y las transformaciones sociales, no podemos entregar estos conceptos a los enemigos de clase, nuestra historia como país, siempre ha estado marcada por la lucha de los que no tienen nada por sobre los que tienen todo, en las distintas etapas por la que ha pasado nuestro pueblo nunca se ha dejado doblegar por quienes nos oprimen, la bandera chilena, aunque se quiera o no, siempre ha estado allí, en la lucha por la independencia, la construcción del movimiento obrero/a y sus movilizaciones en el norte y en el carbón, las luchas por llegar a la Unidad Popular como proyecto político de la clase trabajadora, la misma lucha contra la Dictadura y la revuelta popular del 19 de octubre. Nuestro deber es entender y estudiar la historia como asimilarla como parte de una construcción de una nación en lucha, y más aun, de una nación que busca liberarse con sus otras naciones hermanas de los lacayos de norte y sus propias oligarquías quiénes sus intereses nacionales solo se reducen al momento de entregarse en bandeja a las grandes corporaciones económicas.

Tenemos una gran tarea, reencantar a las nuevas generaciones de que la Patria existe, y que la construyen los pueblos, el movimiento popular y sus organizaciones que están permanentemente en pie de lucha por los cambios necesarios. Recordamos las palabras del libertador Simón Bolívar “La Patria es América” y para nosotros y nosotras la patria existe en Chile, como una hermana más de muchas naciones que componen la Gran Colombia o Nuestra América.

Guillermo Solis

MPMR-Santiago

 

 

 

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