La matanza no termina en Palestina

Por Ricardo Arenales
El pasado primero de agosto, las fuerzas militares de Israel iniciaron una ofensiva contra lo que denominaron posiciones de la resistencia de la Yihad Islámica Palestina y procedieron a bombardear sitios puntuales de la Franja de Gaza, produciendo la muerte de civiles, entre ellos niños y algunos miembros de la resistencia.

Israel denominó “Operación amanecer” el operativo. Una cruzada genocida bautizada con un nombre que es sinónimo de esperanza, de belleza, de nuevo día, de sol reluciente. Lo que resulta una ironía, si se tiene en cuenta además que, desde hace 15 años, la Franja de Gaza soporta uno de los más crueles e inhumanos bloqueos, que impiden que lleguen alimentos, vestuario, insumos de vida y de trabajo para la población.

La operación fue ejecutada por las Fuerzas de Defensa de Israel, que es como se denomina al ejército genocida de ese país. Uno de los voceros de la institución armada indicó en ese momento que el objetivo de la operación era destruir cosas negativas: una célula “terrorista”, la liquidación física de un comandante yihadista. Pero el objetivo real fue destruir la infraestructura y a personas de la comunidad palestina en la Franja de Gaza.

Los verdaderos terroristas

La figura de la lucha contra el terrorismo, sumada a una velada campaña de prensa justificatoria, hace que la opinión pública se moldee en favor de los intereses intervencionistas y segregacionistas de Israel: ‘está bien defenderse de los terroristas’.

Y hace que la humanidad termine justificando o guardando silencio frente al genocidio israelí sobre la población de Gaza, que es lo que en realidad está pasando. Lo que Israel llama terrorismo en realidad es una expresión de resistencia armada frente a un acto de agresión genocida.

La III Convención de Ginebra dice que todo pueblo ocupado tiene derecho a defenderse. Los cohetes que lanzan los rebeldes sobre Israel hacen parte de ese derecho inalienable. En realidad, terroristas son los ocupantes que masacran a un pueblo.

50 masacres

Hace un par de semanas el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, aceptó una invitación a Alemania para discutir la situación palestina. Y en un acto público, en presencia del primer ministro de ese país europeo, ante la pregunta de un periodista, el líder palestino dijo que Israel, desde su fundación en 1947, han ejecutado por lo menos 50 masacres en 50 localidades palestinas. “Han sido 50 masacres, 50 holocaustos”, dijo Abbas.

Las declaraciones se produjeron como respuesta al interrogante de si se disculparía debido al ataque perpetrado por palestinos contra la delegación de Israel en los Juegos Olímpicos de 1972 celebrados en Múnich, Baviera. En este sentido, el mandatario palestino afirmó que “si queremos seguir hurgando en el pasado, hagámoslo” mientras enfatizó que las fuerzas de ocupación de Israel continúan asesinando a palestinos.

A su vez, Abbas denunció los intentos del Gobierno de Israel de crear “un único Estado y de apartheid”, y en contraste resaltó la voluntad de Palestina de implementar la solución de dos Estados a través de la vía pacífica. En consonancia, instó a las autoridades israelíes a detener las acciones injerencistas y violatorias de las normas del derecho internacional, que han cobrado la vida de miles de palestinos, dentro de los cuales una gran parte son niños

Contra la población civil

De otra parte, la Presidencia de Palestina advierte que Israel ha cruzado todas las líneas rojas al escalar las tensiones con su nueva arremetida de ataques contra Gaza. El portavoz de la Presidencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Nabil Abu Rudeine, condenó en términos enérgicos la peligrosa escalada de tensiones que lleva a cabo Israel en la Franja de Gaza, donde los bombardeos israelíes dejaron hasta ese momento 31 palestinos muertos, incluidos seis niños, y otros 265 heridos.

Abu Rudeine instó a la comunidad internacional, especialmente a la Administración estadounidense, presidida por Joe Biden, a intervenir de inmediato para detener esta agresión israelí “antes de que sea demasiado tarde”.

Para el 7 de agosto pasado, en el fragor del fuego agresor, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que alcanzaron 139 objetivos de la Yihad Islámica Palestina en el marco de su operación. El primer ministro de Israel, Yair Lapid, declaró ese día que la operación aérea contra la Yihad en Gaza “continuará todo el tiempo que sea necesario”. “Estamos actuando de forma selectiva y responsable para minimizar el daño a los no implicados”, puntualizó.

Las amenazas palestinas

Por su parte el ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, afirmó que los militares de la nación “seguirán operando contra la Yihad Islámica hasta que restablezcamos la tranquilidad” y eliminemos las amenazas para los niños que viven en la zona adyacente a la Franja de Gaza”.

Lo que habría que precisar en las declaraciones del alto mando militar es que coincide con las del primer ministro en afirmar que la acción armada continuará, es decir, de antemano invalidan un acuerdo de cese el fuego que se produjo unos días después de iniciada la ofensiva, gracias a la intermediación de Egipto.

Y que incursionar en territorio palestino hasta “alcanzar la tranquilidad”, es sinónimo de lograr el exterminio total de la población palestina, que ya antes han reivindicado políticos conservadores israelíes, amén de que los niños palestinos que dicen proteger, han sido siempre las primeras víctimas de los bombardeos y los disparos de francotiradores sionistas.

Las milicias palestinas por su parte informaron que, en respuesta a la agresión sionista, lanzaron 585 cohetes hacia territorio israelí, 185 de los cuales fueron interceptados. Muhammad Al-Hindi, vocero del Buró Político del Movimiento de la Yihad Islámica Palestina, denunció el miércoles de la semana pasada que Israel no quiere cumplir los acuerdos de cese el fuego, lo que revela la naturaleza engañosa del enemigo.

Fuente: Palestina Libre

 

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