La dicta-virus de las FF.AA.

Máximo Constanzo. Centro de Estudios Francisco Bilbao.

Se instaló en el país la dicta-virus de las FF.AA. Para nadie es un misterio que la pandemia le vino como anillo al dedo al gobierno de Píñera que estaba a mal traer con la revuelta social. Pero más le favoreció a las FF.AA que vieron la oportunidad de volver a tener el protagonismo que cumplieron en la dictadura terrorista de Pinochet.

En noviembre del 2019, a un mes del inicio de la revuelta social, la élite de poder tomo medidas para que las protestas no produjeran un cambio de estructura en el país. Las medidas fueron varias y en distintos ámbitos. En primer lugar canalizar la gigantesca protesta social en un camino institucional, por lo cual decidió que tenía que cambiar la constitución pero de manera controlada.  La casta política tan afín al modelo chileno y tan influenciable al poder del dinero, aceptó el camino hacia el plebiscito de abril del 2020.

Los altos mandos de las FF.AA como parte de esa élite actuaron políticamente en medio de la revuelta. Le rayaron la cancha a Piñera, sacrificaron a Carabineros y se mantuvieron en un campo de acción aparentemente moderado, implementando labores de inteligencia contra  el “enemigo interno”, que ellos definen es el pueblo, y preparándose para los distintos escenarios.

Para los militares, los que estaban en medio de una tremenda degradación moral, corrupción, pérdida de protagonismo social y político, es decir a la defensiva, la pandemia significó asumir un papel político-militar muy relevante. La “democracia” los necesitaba y ellos prestos vuelven para salvar al país.  La tentación de ser mercenarios, hoy se complementa con el espíritu patriótico.

Militares patrullando ferias, camiones con “Boinas Negras” apostados en la Plaza de Armas y en las plazas del país, fuertemente armados, como preparados para matar el virus si aparece en una esquina.

Las herramientas del nuevo poder 

Hace poco la Contraloría General de la República tomó razón de un decreto del Gobierno que permite a los Jefes de la Defensa Nacional de cada región, le den instrucciones directas a los alcaldes y funcionarios públicos sin intervención del Presidente de la República.

Se trata del decreto 203, que modifica el número 104 del Estado de Excepción Constitucional (aunque la contraloría a precisado la modificación para darle una apariencia más “democrática”). Seguramente nos serán las últimas medidas impulsadas por los comandantes en jefe de las tres ramas de las FFAA, que en la práctica tienen a un mocito a su servicios en el Ministro de Defensa, como es Alberto Espina, de triste papel.

Hoy por hoy los militares están desarrollando y llevando a la práctica, toda la experiencia que adquirieron en la ocupación de Haití o el terremoto del 2010. Como las enseñanzas que sus jefes yanquis les han ido (re)adoctrinando en el Fuerte Arteaga, en Valparaíso, como ha sido denunciado reiteradamente.

Eso significa tener a la sociedad civil bajo su mando, por cierto arbitrario. Un presidente y parlamento títere de los nuevos políticos vestidos de uniforme. Nuevos pertrechos, nuevas misiones, nuevos papeles, nuevo estatus, nuevo poder.

Este escenario tan nefasto para Chile no es momentáneo, llegó para quedarse y todo es “perfectamente legal”.

La élite está de fiesta, aunque pierda algunas “lucas” por el momento. Es el capitalismo pos-neoliberal y ya se ordenaron los nuevos papeles, los nuevos roles que asumirán los integrantes de la élite de poder.

Pero no la tendrán fácil porque tendrán que batallar contra problemas sociales graves, contra adversarios y disputas internas, también contra “enemigos” y en ese panorama tendrán que tomar decisiones.

Problemas sociales muy graves

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pidió implementar “inmediatamente” un ingreso básico para las 215 millones de personas que estarán este año en situación de pobreza por los efectos de la pandemia y que suponen el 34,7  % de la población regional.   “Que los Gobiernos garanticen transferencias monetarias temporales inmediatas para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares será crucial para lograr una reactivación sólida y relativamente rápida”,  dijo la secretaria general del organismo,  Alicia Bárcena. (1)

En el país se habla que la cesantía que llegará en los próximos meses será muy alta (2) y la realidad, al parecer, será mucho más dramática pues el 50% de los trabajadores antes de la crisis estaban ya en el sector desregulado.

Los alcaldes de Chillán, Chillán Viejo hablaron que la gente está pasando hambre y ahora el edil de Santiago Felipe Alessandri manifestó a La Tercera: “Mucha gente está sintiendo hambre. Yo soy concejal desde el 2004 y llevo tres años de alcalde y nunca, nunca me habían llegado tantos correos pidiéndome mercadería y que promueva ollas comunes. Y no solo de la gente más vulnerable, sino que de muchos matrimonios que vivían con sus niños en un buen departamento, cada uno tenía su pega con un sueldo de 600, 800 y un millón de pesos; y hoy el seguro de cesantía se le está acabando y las cuentas, el arriendo y el dividendo hay que pagarlos, y están pasando hambre.” (3)

La crisis en los hospitales es tremenda. El nefasto ministro de salud dice ahora que se está al límite en la región metropolitana -solo van 34 mil contagiados y de ellos 20 mil activos- a pesar que este doctor expulsado del Colegio Médico dijo el 4 de marzo de este año en una reunión de PROSUR, que Chile estaba preparado para atender a 430 mil contagiados. (4) (Cómo se puede mentir tanto!)

Bueno, para no dar más detalles, los militares como dueños del poder tendrán que tomar decisiones importantes.

El principal dilema inmediato es resolver la pregunta. ¿Se podrán dar soluciones sociales sin pisar los intereses de los empresarios? Por ahora el ministro de Hacienda Ignacio  Briones dijo “sencillamente no hay más recursos y que la política fiscal está en su límite” (5).

Conjugar soluciones sociales en la crisis que vivimos y mantener contentos a los empresarios no es y no será fácil. Hasta ahora están contentos los empresarios y no hay soluciones sociales. Todo indica que serán favorecidos los mega empresarios y por lo tanto saldrán perjudicados sectores medios y sectores populares.

Pero esta solución traerá aparejada la necesidad de reprimir simbólicamente, (vía el miedo) y físicamente a los descontentos.

El miedo y la represión como solución de gobernabilidad.

Para la represión y el miedo, que es lo que históricamente han aplicado las FF.AA, están preparados, pero  es una decisión política, y los costos pueden ser mayores de los que estuvieron dispuestos a pagar en los 80 para pasar a los 90.

El peligro, de acuerdo a la magnitud del descontento social, superior a la revuelta social, los puede llevar a un camino sin salida y por ello el neo capitalismo tendrá que buscar una fórmula que no deseche del todo las apariencias “democráticas”.

Más allá del virus, que es parte de ella, está la crisis ambiental que nos mantendrá en un escenario de militarización permanente, un ejemplo es la pequeña comuna de Putaendo (6)

El pueblo como enemigo de nuevo tipo y la revalorización de la doctrina de seguridad nacional

En el desafío militar ya es no sólo problemático el conflicto en el Wallmapu, que ha incrementado el grado de confrontación con la existencia de una guerrilla semi rural, sino también el sujeto popular y rebelde que está naciendo de la revuelta social. Con elementos atípicos, sin la presencia de las vanguardias tradicionales de la izquierda, lo cual tiene de cabeza a la inteligencia policial y militar, ya que se debe enfrentar a un enemigo que tiene otras particularidades, lo que llevó al canciller Teodoro Ribera a decir en diciembre pasado, en una entrevista al diario El País de España: “Pero no hablemos de la casuística, hablemos de política: el caso chileno es propio de la posmodernidad, las convocatorias se producen por las redes sociales, no hay líderes prestablecidos, no hay demandas concretas y son los sectores de la clase media los que protestan. No hay con quien negociar.” (7)

Han pasado algunos meses y las protestas fueron variando de la clase media a sectores populares, que ya no son los de antes, que con el hambre que viene pueden retomar ciertas características del pasado.

Lo que está claro que los militares volvieron a la política, aunque  nunca se fueron del todo.

Una pregunta crucial

¿El pueblo de Chile podrá soportar esta nueva dictadura, la dicta-virus, que está aquí, visible, palpable, que ya no se oculta y es inaguantable?.

El camino está abierto y los sectores revolucionarios tendrán que asumirlo.

 

 

1.- https://www.ultimahora.com/cepal-pide-ingreso-basico-215-millones-pobres-n2884983.html

2.- https://www.latercera.com/pulso/noticia/ministro-briones-anticipa-sombrio-escenario-economico-2020-alza-desempleo-problemas-las-pyme/900393/

3.- https://www.latercera.com/nacional/noticia/felipe-alessandri-alcalde-de-santiago-los-vecinos-no-se-me-estan-muriendo-de-coronavirus-se-me-estan-muriendo-de-hambre/SEDEGTECXFAGJADLJ74E63ZOOA/

4.- https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/03/04/978658/Manalich-Chile-coronavirus-capacidad-pacientes.html

5.- https://www.elmostrador.cl/destacado/2020/05/07/economistas-refutan-a-pinera-y-briones-es-completamente-falso-que-hayamos-llegado-al-limite-de-la-politica-fiscal/

6.- https://radio.uchile.cl/2020/04/28/putaendo-resiste-ante-la-invasion-minera-en-el-valle-de-aconcagua/

7.- https://elpais.com/internacional/2019/12/20/actualidad/1576870912_233037.html

 

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