Expresidenta de la Sociedad de Enfermedades Respiratorias advierte graves daños a la salud y medio ambiente de gases lacrimógenos

[resumen.cl] La expresidenta de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias (SER), Carolina Herrera, manifestó su preocupación ante los graves efectos provocados por el uso de gases lacrimógenos en las manifestaciones, afectando principalmente a menores, adultos mayores y personas con enfermedades cardíacas y respiratorias, considerando que el polvo químico puede mantenerse hasta 5 días en la superficie donde fue usada.

En un contacto telefónico con Radio Bío Bío, la especialista aseguró que la prolongada exposición a los más de 15 agentes químicos que contiene cada cápsula de bomba lacrimógena y cargas del carro lanza-gases produce efectos irreversibles a la población ante lo que prevé un aumento en los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y nuevos casos de asma que actualmente afectan a un 10% de la población.

Al respecto señaló que la combinaciones lacrimógenas «se caracterizan por causar discapacidad temporal en el ser humano. Todo esto tiene consecuencias inmediatas para la salud pero también consecuencias sobre el medio ambiente. Lo que sí se sabe es que van a aumentar las consultas por enfermedades respiratorias porque exacerban el asma y la enfermedad obstructiva crónica en un plazo que va desde aquí hasta los próximos 10 días».

Si bien los primeros efectos inmediatos ante su exposición incluyen tos (en algunos casos compulsiva), irritación de las vías respiratorias, mareo y en los casos más complejos dificultad para ver o pérdida de visión, sangrado de nariz y reacción cutánea, parte de los efectos -en palabras de la doctora. pueden producirse a largo plazo.

Además indica que este polvo químico queda alojado en las superficies incluso 5 días después de ser lanzados, exponiendo a su toxicidad no sólo a los y las manifestantes que quieren dispersar, sino a toda la población que transite por el lugar durante los siguientes días.

Al respecto la profesional puntualiza que «los grupos más vulnerables al efecto de esta toxicidad son los lactantes, los niños pequeños, las personas de la tercera edad y básicamente toda aquella persona que tenga que tenga alguna enfermedad respiratoria crónica y también cardiovascular, aquellas personas que hayan tenido un infarto. Todo el daño que va a significar en estos pacientes va a dejar daños que no son reversibles». Lo que debe generar preocupación es que buena parte de los trabajadores y trabajadoras del aseo municipal que ejercen labores de limpieza tras las manifestaciones son personas de la tercera edad, a quiénes Herrera identifica como parte de los principales grupos de riesgo, por lo que se estaría exponiendo a población especialmente vulnerable con consecuencias irreparables, lo que configuraría un grave caso de vulneración a la salud de la población.

Cabe recordar que en mayo del año 2011, en el marco de las manifestaciones del movimiento estudiantil, se cuestionó por especialistas el potencial efecto abortivo que podrían generar las lacrimógenas, por lo que se suspendió su uso (suspensión que en realidad nunca se hizo efectiva), para realizar un cuestionado estudio -bautizado en su momento como «estudio exprés»- que en sólo dos días hizo al entonces Ministro del Interior del primer gobierno de Piñera, Rodrigo Hinzpeter, asegurar que éstas no provocaban daños a la salud de las personas.

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