El comandante Manuel Marulanda Vélez, que yo conocí

Por Tony López R., Resumen Latinoamericano, 28 de marzo de 2022.

A 14 años de su desaparición física y el paso a la inmortalidad de Pedro Antonio Marín, conocido en Colombia y en la opinión pública mundial y especialmente en América Latina, como Manuel Marulanda Vélez, narraré mis recuerdos sobre nuestro encuentro con él y con estos recuerdos y anécdotas, reafirmo la caracterización que sobre Marulanda hizo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, máximo líder de la Revolución Cubana.
“Cuando muchos nombres de políticos mediocres sean olvidados el de Manuel Marulanda, será reconocido como uno de los más dignos y firmes luchadores por el bienestar de los campesinos, los trabajadores y los pobres de América Latina”. Es así como Fidel, quien, en algún momento, acaricio la idea de conocerlo personalmente lo apreciaba y reconocía su compromiso con su pueblo.
El 8 de enero de 1999 como integrante de la delegación cubana, a la apertura del proceso de paz entre el Gobierno del presidente Andrés Pastrana y el Movimiento Revolucionario guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo. (FARC-EP), sostuvimos el primer encuentro con Manuel Marulanda Vélez, Comandante en Jefe de las FARC-EP.
Nos recibió y dijo: “es para mí de mucha alegría y satisfacción, recibir a los primeros cubanos que conozco, los hombres de Fidel.” “Poder compartir, conversar y agradecerles el apoyo moral y político que ustedes siempre nos han brindado.” Y añadió, porque la armas y entrenamiento que han dicho y divulgado algunos medios de prensa colombiano, nunca las recibimos. Rematando con: “Todo era propaganda sucia con el propósito de dañarlos a ustedes y a nosotros”.
Luego de esos primeros momentos nos sentamos a conversar con él y junto a él, le acompañaban los comandantes Raúl Reyes, Jorge Briseño Suárez, y Joaquín Gómez. El jefe de la delegación compañero José Antonio Arbesú, agradeció el recibimiento y sus palabras. Por cierto muy importantes, porque era el Jefe del Movimiento guerrillero, más antiguo de América Latina, el que desmentía la sarta de grandes mentiras sobre el apoyo de Cuba en armas, municiones, entre ellas, que Marulanda había recibido entrenamientos en Cuba, lo cual era totalmente falso.
Sobre la noticia de la ausencia de él en la apertura de los diálogos de paz, calificada peyorativamente como la Silla Vacía. Marulanda expresó: “como siempre, la prensa lejos de destacar los efectos positivos del evento, hicieron de su ausencia el centro fundamental del problema, cuando lo central era destacar que se iniciaba un proceso muy importante para el país y sus vecinos”.
Precisó además que: “era absurdo y ridículo señalar que yo quería humillar al presidente Pastrana y que no quería reunirme con él”. Y comento: “En Caquetania, estuve presente y conversé largamente con el doctor Pastrana”, de quien dijo “había sacado la mejor impresión”, refiriéndose en términos respetuoso del Presidente. Y a renglón seguido afirmó: “es falso que no me quiera reunir con él, a quien se le ocurre semejante disparate”. “Como no voy a querer hablar con el Presidente”
La verdad sea dicha y estos catorce años de la siembra de este legendario jefe guerrillero y combatiente por lograr un país incluyente y próspero, con justicia social para todos los colombianos, ese tema de la Silla Vacía, fue una operación diseñada por los asesores de imagen y prensa del presidente Pastrana, con el fin de enlodar la imagen de Marulanda y hacerlo aparecer como incumplidor.
Por fuentes cercanas al Palacio de Nariño, pude conocer que durante los preparativos de la instalación de la Mesa el día 6 y ese mismo día 7 y ante la certeza de que el jefe guerrillero no acudiría, hubo un debate entre la delegación del gobierno en la Mesa y los formadores de opinión que asesoraban al Presidente si se colocaba o no la Silla y dejarla vacía, los asesores de prensa dijeron que eso sería noticia, pues la presentarían como un incumplimiento de las FARC, hubo debate y triunfó la tesis de colocar dicha silla y efectivamente eso armó el Show y daño la imagen de las FARC-EP.
La realidad es que el Presidente sabía que Marulanda no acudiría a la apertura de los diálogos de paz en San Vicente del Caguán, y así se lo había hecho saber. Que era el presidente quien debía estar allí porque él era, el presidente de todos los colombianos.
Unos años después aquí en La Habana, quien fuera Comisionado de Paz en esa época Víctor G Ricardo, me ratificó lo arriba señalado sobre el debate que se había armado en la delegación de gobierno y la propuesta de colocar la silla vacía y que esa tesis había triunfado.
Ricardo refiere que unos 15 días antes del 7 de enero de 1999 fecha de la apertura de los diálogos, estando él en el batallón de Cazadores en San Vicente del Caguán, llegaron a la puerta de dicha unidad militar los comandantes guerrilleros Joaquín Gómez y Jairo Martínez, para informarle que las FARC-EP había detenido a dos paramilitares que tenían la misión de preparar un atentado contra la tarima donde se instalaría la Presidencia del acto y que el objetivo era contra el comandante Marulanda e incluso contra el presidente Pastrana.
Ambos comandantes le pidieron a Víctor G Ricardo que alertara a Pastrana del plan y reafirmar que Marulanda no se haría presente en el acto de apertura del día 7 de enero. Esta misma información la verifique con el comandante Joaquín Gómez, en ocasión de estar en La Habana, en el año 2016 participando de los diálogos de paz de las FARC-EP y el Gobierno de Santos y este me ratifico exactamente y con pelos y señales todo lo que Víctor G Ricardo me había comentado.
Queda absolutamente claro que la infamia de la Silla Vacía y utilizar ese sucio accionar del Gobierno de Pastrana en aquel momento demuestran que Marulanda tenía toda la razón del mundo, de no asistir al acto de apertura de dicho evento, no solo por la amenaza, sino porque la seriedad del proceso se ponía en duda por tan despreciable método.
En esa conversación del 8 de enero y en otras muchas que tuvimos Marulanda durante aquel proceso que duro 3 años, él tenía razón y una mirada de futuro estratégica, cuando hizo varias reflexiones como las que a continuación voy a referir.
Analizado a la distancia de más de 22 años apreció que el jefe guerrillero tenía la certeza que el proceso de paz estaba condenado al fracaso, desde el mismo momento que se inició, cuando en agosto de 1998, pocos días antes de la toma de posesión del presidente Andrés Pastrana, es recibido en Washington por el presidente William Clinton y este se compromete en apoyarlo militarmente, lo que luego se conoció como el Plan Colombia. Y así nos lo comentó aquella tarde del 8 de enero de 1999.
El añadió “no se puede hablar de paz, conversar o plantear una negociación política y paralelamente pedir ayuda militar”. Por eso el jefe guerrillero tenía tanta desconfianza y fue visionario al advertirnos que los Estados Unidos intervendrían militarmente en este conflicto interno.
En cuando al proceso que se iniciaba en el Caguán, precisó varios puntos muy importantes, que, vistos a la luz de lo sucedido con los Acuerdos de Paz de La Habana, el experimentado jefe guerrillero y político colombiano a los me referiré más abajo.
Fue enfático al expresarnos: “solamente cuando se hayan firmado el 80 por ciento de los acuerdos a que arribemos y la ejecución de ellos, incluida una ley de reforma agraria integral, será entonces ése el momento en que públicamente compartiré una tarima con el Presidente y será cuando se procederá a entregar las armas por etapas y en porciones no mayor a unas 200 armas e igual número de guerrilleros se desmovilizaran”.
“No abandonaremos los territorios que hoy ocupan nuestros frentes guerrilleros y militarmente mantendremos una posición defensiva y respetuosa de los acuerdos”. “Solo si nos atacan responderemos”. “La oligarquía es muy traidora y no podemos confiarnos” “No deben olvidar ustedes lo que nos sucedió con la Unión Patriótica, que fueron matando uno a uno y en masacres llegaron a asesinar a 5000 colombianos y en esa trampa nosotros hoy con esa experiencia no caeremos.”
Era obvio que Manuel Marulanda, el legendario guerrillero no estaba convencido de que el proceso que se iniciaba fuera a llegar a buenos términos.
La confianza seguía siendo un elemento clave en el proceso y en su fuero interno desconfiaba y lo expresó en uno de los momentos que compartíamos con él, cuando dijo: “el proceso apenas comienza y Pastrana tiene muchos problemas internos y una enorme presión y sentencio ya tienen definida la asesoría gringa y ellos intervendrán militarmente en Colombia”. Y así es, hoy tienen más de 10 bases militares en Estados Unidos y varios ciento de oficiales y marines del Comandando Sur en la frontera con Venezuela.
Por último y volviendo a como la prensa colombiana ha envenenado a la población colombiana ya los países vecino, nos dijo, que, “la última gran ciudad que visitó fue Neiva, en 1963, y desde entonces ha estado en el monte”. En tono de broma dijo “no le hagan caso a todo lo que dice la prensa colombiana, pues me han puesto a viajar por Moscú, La Habana y hasta Viet Nam” y se burló de esas campañas.
Me llamó la atención lo actualizado que estaba y el manejo que tenía de la política de su país, así como de los diversos aspectos políticos que se debatían en ese momento en América Latina y Europa. Pero también tenía dominio de los sucesos históricos en Colombia y en otras partes de América Latina.
Era un profundo admirador del héroe mexicano Emiliano Zapata y del nicaragüense Augusto César Sandino. Había leído mucho sobre sus vidas. También de las arteras traiciones sufridas por estos líderes revolucionarios, los de su pueblo como era el caso de Jorge Eliécer Gaitán y del líder guerrillero liberal Guadalupe Salcedo. Ese conocimiento histórico y su experiencia como viejo guerrillero, pero también un buen político, lo hacía muy desconfiado.
Sirvan estas líneas para honrar a este legendario y heroico combatiente y jefe guerrillero colombiano, que entregó su vida para lograr cambios estructurales y de beneficio para su pueblo colombiano.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana, Cuba 26 de marzo del 2022. 23.00 hrs.

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