COVID-19: El miedo como herramienta de dominación

Máximo Constanzo. Centro de Estudios Francisco Bilbao.

A nadie le cabe duda que la revuelta social iniciada el 18 de octubre tenia a mal traer al neoliberalismo chileno y por ende a la élite de poder que lo sustenta.

A mediados de noviembre, a mi juicio hubo un golpe blando, y la élite tomo medidas para terminar con la revuelta, hubo medidas políticas, como el plebiscito para una nueva constitución, medidas militares en el ámbito de inteligencia, logístico, de planes operativos, también disciplinaron a los medios de comunicación detrás de una misma matriz editorial, tomaron medidas sociales (las más débiles e insignificantes), etc, etc.

Pero la revuelta siguió, a pesar del verano, como siguen las cosas, que a diferencia de la canción de Sabina, si tienen importancia.

El COVID-19, vino a ser un salvavidas para la élite de poder y en particular para Sebastián Piñera, que la vio como una oportunidad. La pandemia es una crisis real para la humanidad, es también una crisis que pone a prueba el capitalismo mundial, el papel de los imperios, de los Estados, de todo lo existente.

Pero desde los paradigmas del capitalismo, las crisis son también una oportunidad, en la mente del presidente chileno esto es muy real. Como no sentirse tentado a superar el 6 % de adhesión, sobre todo a un hedonistas adicto a las encuestas.

Partamos de la base ratificada por las afirmaciones de varios empresarios chilenos, que hay que salvar la economía aunque mueran personas. En la falsa disyuntiva salvar la economía o salvar vidas, el capitalista, incluso corriendo riesgos, siempre elegirá la economía, es su esencia. Es el reino de los avaros diría Marx.

La clase en el poder ya sabe que la humanidad no perecerá por el coronavirus, morirá solo parte de ella, la inmensa mayoría ligada a los pobres y desechables. En Chile ya tomaron una decisión y eso se ve reflejado en las medidas del gobierno chileno, la economía por sobre todas las cosas. El ministro Mañalich ha sido muy claro y honesto, hay que administrar la crisis. Bueno eso implica que algunos tienen que morir.  La vida es un negocio y en general funciona el axioma el que paga vive.

Estamos hablando más allá de la ley natural, hasta ahora, de los que nacen tienen que morir, como un ciclo de vida, estamos hablando que muchos de los que mueren podrían vivir, quizás no todos, si el sistema social fuera otro, si hubiera salud de calidad e igualitaria para la sociedad.

La élite de poder chilena entendió que la oportunidad que le da la crisis de la pandemia, le permite no solo apagar la revuelta social, sino abrirle paso al nuevo capitalismo, un capitalismo post neoliberal, donde se re-valora el Estado pero en base al control social y la represión.

El mercado seguirá igual favoreciendo a los poderosos, pero ahora con un nuevo papel de los militares, donde se “naturaliza” su presencia en armas en medio de la población y el control social se agudiza con la excusa de la seguridad sanitaria. Mercado si, él que tiene vive, pero control social al máximo, control social apoyado por partes importantes del pueblo, en base a algo muy poderoso, el miedo. Para vivir tengo que someterme. Mis libertades quedarán para otro momento, momento que nunca llegará. Es la muerte del liberalismo.

La disyuntiva para la humanidad debería ser el nuevo capitalismo (que habrá que bautizarlo, seguramente será algo como un neo y algo más) y el socialismo, cada vez más difícil de diferenciar del Estado de Bienestar.

El miedo es la nueva herramienta del sistema, más que nueva, siempre ha sido usada, nueva en el sentido que aparece como un mecanismo más sofisticado, el miedo a morir por la pandemia, el miedo a perder la pega, el miedo a quedarse sin comida, El miedo trae aparejado la necesidad de que te protejan y en ello siempre se buscara al más fuerte. El más fuerte en Chile, hasta ahora, es la “autoridad”, los militares, los que tienen recursos para usar, los que pueden dar soluciones, más aún si existe un pueblo sin alternativas revolucionarias, sin organizaciones poderosas, un pueblo que protesta pero que no tiene alternativas de poder que remplace a los que hoy lo tienen.

El miedo no te da esperanza, te enloquece o te somete, el sistema juega con fuego, es cierto, pero tiene “el sartén por el mango”.

¿Qué camino tenemos? El de vencer el miedo, que no nos paralice, en la medida que no exista sometimiento total, hay esperanza. La esperanza lo es todo en este momento.

 

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