(Colombia) PROCESO DE PAZ: UN PASO ADELANTE, DOS ATRÁS. UNA ILUSIÓN QUE SE CONVIRTIÓ EN DESASTRE

 

1. Desde la firma del Tratado de Paz (mal llamado Acuerdo), hemos transitado un verdadero calvario. De aquel supuesto “mejor posible acuerdo” que pondría fin a más de 60 años de conflicto hoy sólo quedan las trizas que un lamentable sector oficialista de La Rosa pega con babas para tapar su pusilanimidad y desvergüenza. Han sido cuatro años de total perfidia de parte del establecimiento. El epíteto lanzado por la extrema derecha, por boca de Fernando Londoño de “hacer trizas ese maldito papel” era la antesala de que el “pacta sunt servanda” era sólo un concepto vacío para una oligarquía criminal y mezquina que a dirigido al país por el despeñadero de la guerra civil.

Así pues, bien pronto se iniciaron todas las maniobras para echar por la borda el acuerdo. Las circunscripciones de paz para las víctimas fueron arrojadas al sesto de la basura; la Reforma Rural Integral se estrelló contra la infranqueable muralla latifundistas y terratenientes que mediante el despojo, el desplazamiento y el genocidio usurpan la propiedad sobre la tierra.

Entonces, las garantías de seguridad fenecieron ante la política guerrerista del gobierno entrante de Iván Duque. La realidad social denota el incremento de las bandas criminales, herederas del paramilitarismo; el asesinato de más de 800 líderes sociales y de 257 firmantes del acuerdo de paz; la reforma política fue un remedo más donde la política sigue siendo el carrusel de compra de votos agenciado por el Consejo Nacional Electoral y ejecutado por las mafias en las regiones; la JEP, perseguida y vilipendiada por las mismas fuerzas de siempre, empotradas en las instituciones oficiales y empeñadas en que la verdad nunca sea conocida por el pueblo colombiano. Como si lo anterior no fuera peor, estamos presenciando la toma oficialista del Centro de Memoria Histórica, torciéndole el cuello para imponer la “verdad histórica” de los detentadores del poder económico y político.

Al mismo tiempo, en materia de reincorporación, ni un centímetro de tierra para los proyectos productivos. Sólo trabas burocráticas para las gestiones ante las instituciones oficiales, talleres, charlas y eventos para la “pasarela de la paz”, gastando los aportes de la comunidad internacional, pero hundiendo a los reincorporados en la miseria y la desesperanza. Convidados de piedra al festín de los fondos de paz depredados por terceros, vividores y ong´s expertas ya desde pasados, procesos en captar recursos.

Pero si por el lado del gobierno de turno de la “paz con legalidad” el Tratado de Paz se ha convertido en letra muerta, burlando su espíritu, para la “dirigencia” del partido de la Rosa, nosotros los excombatientes en proceso de reincorporación la apuesta ha sido muy onerosa.

Inicialmente, desde la X Conferencia Nacional Guerrillera y el Congreso Fundacional del partido de FARC (Hoy mas conocido como el “Partido de la Rosa”) se vislumbraba lo que acontecería en el futuro cercano: Total abandono de los mandos esforzados y destacados en el campo de combate; de los guerrilleros de base, de los lisiados de guerra y los enfermos. Lo que sobrevino fue el posicionamiento de una “rosca”, de una “clientela” que desde La Habana venía gravitando alrededor de un pequeño núcleo sectario y acomodado, que mientras los revolucionarios honestos pensaban en como dar continuidad al ideario fariano, ya no desde las armas sino desde la política, “los parásitos del proceso de paz” proyectaban cómo acomodarse en la vida civil y como “echar mano” de los recursos de la reincorporación.

Simultáneamente, de forma manzanilla y grotesca se desconoció en el Congreso Fundacional la voluntad de los delegados expresada en la votación, y de manera cínica se argumentó la usurpación de Timo en la conducción del Partido. De su mediocridad dependía la consolidación del núcleo oportunista y acomodado; desde esta posición el flamante presidente del Partido, junto con su albacea Gabriel Ángel se dedicaron a difamar de la historia de la organización revolucionaria. Gabriel Ángel, con su pluma viperina, destilando veneno y mentiras, y Timo arrodillado y vergonzante. Bien pronto la militancia honesta comenzó a retirarse de esta mascarada.

En adelante, todos los áulicos del usurpador salen a festejar el desmembramiento del partido. No les interesaba el fortalecimiento de ningún proyecto político que fuera revolucionario, sino quedarse con el cascarón para ocupar cargos públicos y en la burocracia del estado, en nombre de la reincorporación.

Entretanto, en lo político dedican su paupérrimo esfuerzo a distracción, con el argumento de una lucha ideológica entre revolucionarios y reformistas, entre nostálgicos y dialécticos o entre socialdemócratas y liberales. En lo económico Pastor Alape se esfuerza en debilitar ECOMUN. Como no tenía su total control, salvo de su gerente Rafael Malagón, organizó toda una estructura de ONG en el componente de FARC en el Consejo Nacional de Reincorporación, con sus más cercanos allegados, amigos y familiares. Todo ello para echar mano de los recursos de reincorporación. Cargo por demás usurpado por Pastor Alape en el CNR, pues nunca fue elegido por los excombatientes en proceso de reincorporación, sino nombrado a dedo por el antiguo Secretariado, que dejó de existir desde que se hizo firma de los acuerdos.

Ilegalmente, cuan fantasma, tanto ese Secretariado como algunos miembros del antiguo EMC, siguen tomando decisiones como si no se hubiera hecho tránsito a la vida civil.

2. Sumado a lo anterior, mirando el proceso de implementación del punto 3.4.7.1 y Centrándonos en los numerales 3.4.7.3, Continuamos diciendo que el Gobierno Nacional asumió el compromiso de implementar un programa de protección integral en coincidencia con lo desarrollado en el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”, numeral 2.1.2.1, literal c, que tendrá como objetivo proteger a las y los integrantes del nuevo partido o movimiento político que surja del tránsito de las FARC-EP a la actividad legal, sedes y actividades, así como a las y los antiguos integrantes de las FARC-EP que se reincorporen a la vida civil y a las familias de todos los anteriores de acuerdo con el nivel de riesgo.

De lo anterior tenemos para decir sin temor a equivocarnos que el gobierno no ha cumplido a cabalidad este acuerdo sobre seguridad y protección para los firmantes del acuerdo de paz con el gobierno Santos y que fue compromiso para todos los gobiernos de turno en Colombia.

Con todo, ya llevamos 4 años con más de 250 excombatientes asesinados y un sin número de cientos de lideres sociales muertos con la complicidad soterrada del régimen; todo esto hace parte a la inseguridad que ha tenido con todos estos compañeros asesinados. El estado ha incumplido en materia de seguridad y protección, ha sido raquítico este sistema ya que centenares de excombatientes en proceso de reincorporación están sin seguridad y protección siendo excombatientes que lo dieron todo y tienen mas riesgo que los señores de la alta alcurnia dirigentes de la Rosa. Es que el programa de protección no se creó para las familias de estos señores, se creó para todos los firmantes del Acuerdo de Paz, así como lo dice el numeral en el acuerdo firmado en la Habana.

En el punto 3.4.7.3.1 se habla de una Subdirección especializada de seguridad y protección en la UNP, que el Gobierno Nacional se comprometió a crear, pero no ha sido consolidada como se esperaba. En primer lugar los encargados de la conducción de esta estructura, que es la Mesa Técnica componente FARC, no son personas idóneas para llevar este programa a felices términos; caminan como camina el gobierno, en los vicios de un sistema capitalista, han entrado en la manipulación, engaños y mentiras en contra de muchas personas que iniciaron el proceso como personal de confianza e idóneos, desde la creación de la Subdirección Especializada, para darle campo a otras personas que ni fueron excombatientes, ni son personal de confianza, como lo expone en un punto de los acuerdos.

De esta manera exponemos que la subdirección ha sido manejada al antojo de las decisiones de la Mesa Técnica componente FARC, donde encontramos que esta compuesta por personas que no deberían estar en estos cargos, desconociendo de esta manera a los ex mandos mas antiguos y sin vicios de ninguna índole, encontramos en la mesa técnica componente FARC a desertores, ladrones, personas que nunca tuvieron mando y que en su totalidad no son idóneas para que representen a un colectivo de ex combatientes de las extintas FARC-EP. Invitamos a todo firmantes del acuerdo de paz, para que cerremos filas ante estas imperfectas acciones de estos señores y le demos un buen rumbo a este programa de seguridad y protección que sea de verdad para todos aquellos que están amenazados y que no les han querido dar su protección y seguridad, porque hay muchos esquemas implementados a personas que no tienen ningún nivel de riesgo y cuentan con esquema de seguridad, mientras otros camaradas esperan la hora que sea implementado su seguridad para proteger su vida.

3. Empero, la situación actual del Partido de la Rosa es el resultado de la renuncia a los principios leninistas que caracterizaron a las antiguas FARC EP, que era estructura militar y política. Los acuerdos de La Habana nos obliga a renunciar al funcionamiento y estructura militar quedando vigentes en la legalidad lo referido al centralismo democrático y la cadena de dirigentes y dirigidos. Igualmente quedaron vigentes los principios organizativos leninistas que definen la estructura del nuevo partido. Hoy se observa que la Rosa en la teoría y en la práctica ha abandonado estos principios y aplica formas organizativas liberales. Formas de trabajo caóticas, se ha renunciado al partido de militantes para, ser hoy en día un partido de empleados ligados a cargos y salarios lo que explica el abandono de la Rosa de más de 11 mil excombatientes de 13 400 que aparecieron firmando el Acuerdos. La renuncia estatutaria del carácter marxista-leninistas, dado en el Congreso Fundacional trajo como consecuencia que la Rosa perdiera más del 80 por ciento de sus militantes y pasará a ser un minúsculo grupo de integrantes de un partido sin brújula, sin planes, sin organización clara y sin vocación de poder.

Esa trasformación negativa no fue lo que orientó el congreso fundacional. Tampoco lo ordenan los acuerdos pactados. La destrucción de las formas organizativas que practicamos toda la vida, devela el proyecto real de Timochenko y sus áulicos: Reestructurar el partido dentro de criterios no revolucionarios.

Ahora, en el congreso de enero la Rosa cambiará el nombre histórico. Luego de la renuncia al marxismo-leninismo, y de abandonar la militancia antigua, han caído en el manejo de grupos y roscas sumergidas en batallas internas lo que conduce al partido FARC su completa destrucción y desaparición como proyecto histórico.

4. De ahí que, las argumentaciones disminuidas sobre un pasado vergonzante y de un flojo arrepentimiento a destiempo denota que en las FARC EP desde la época de los 80´s hubo personajes como Timo, que, enquistados en la esfera más alta de la Dirección Nacional odiaban el trabajo revolucionario de los verdaderos guerrilleros, aborrecían el ideal revolucionario que nos motivó a abrazar la lucha guerrillera y por derivación, no hizo nunca nada por impulsar los planes hacia adelante. Ahora podemos inferir porqué las unidades que comandó daban un paso a delante con el accionar de sus tropas y dos atrás con el accionar de la dirección. Timo, al llegar a odiar a las FARC EP, se ponía al lado de los enemigos que combatíamos, infringía el art. 3º. Del Reglamento de Régimen Disciplinario en sus literales literal c) La desmoralización que ponga en peligro el movimiento, sus planes militares u otras tareas importante, y d) La traición o cualquier otra forma de colaboración voluntaria con el enemigo para causar daño al movimiento, delitos por los que, en infinidad de ocasiones hizo fusilar guerrilleros.

Ahora, calumnian a los verdaderos guerrilleros los señores Timo y Carlos Antonio, al afirmar que recibieron unas FARC EP lumpenizadas, que el camarada Jorge Briceño, convirtió en EMBO en un cartel del narcotráfico. Oculta sus timoratas verborreas las intenciones estratégicas que con su discurrir paulatino llevaban al movimiento hacia el despeñadero. Lumpezca la tendencia impuesta socarronamente por Carlos Antonio, luego de llegar a la dirección del EMBO, al permitir en la Red Antonio Nariño el consumo de estupefacientes, la homosexualidad y el lesbianismo y el reciclaje de desertores; lumpezco su comportamiento alcoholémico solo comparable con la enfermedad etílica que ya padecían Catatumbo y Pastor Alape, obligándonos a los mandos medios a hacer consejo de guerra a los guerrilleros de base que se tomaban una cerveza.

De la misma manera, podemos afirmar que los mayores beneficiados con la relación del Movimiento con el narcotráfico, con la compra de mercancía a los campesinos para vendérsela a los narcotraficantes, con los permisos para instalar cristalizaderos y pistas de aterrizaje, con el despegue y llegada de las aeronaves o su tránsito por los ríos; podemos afirmar que el trabajo que realizábamos los mandos medios para recolectar dinero y ser enviado a la dirección de cada Bloque, sus mayores beneficiados fueron la Comisión Internacional en cabeza de Rodrigo Granda, Olga Reyes y Marcos Calarcá y la redes Urbanas, porque nunca consiguieron un peso, porque eran los parásitos que vivían a expensas de nuestro trabajo y del dinero que se le enviaba a las ciudades. Esos sí eran genuinos desclasados, vividores del sudor y la sangre de los guerrilleros que morían en las selvas y sabanas de Colombia consiguiendo el dinero para “desarrollar el Plan Estratégico”, el que finalmente era trabajo odiado por Timo, comandante en jefe.

Por otra parte, las verdaderas FARC EP que vivían dentro de los Frentes, columnas y compañías móviles, comandiando, en misiones de descubierta, de avanzadas, en las cortinas, en los hostigamientos, en las tomas a los puestos de policía y a las bases militares, en las embocadas, en las extenuantes marchas, en las misiones de inteligencia, y finalmente en las remolcadas y hechura de campamentos transitorios; siempre bajo el mando de los comandantes de escuadra, de guerrilla y de compañía. Ahí estábamos hombres y mujeres prestos al trabajo guerrillero. Si Timo y su camarilla afirman que hubo abusos sexuales de hombres a mujeres dentro del quehacer revolucionario es porque nunca vivieron la vida guerrillera, o no aplicaban el inciso k) del Art. 3º. Del Reglamento de Régimen Disciplinario, que obligaba a los comandos de dirección a aplicar el consejo revolucionario de guerra si se presentaba en sus unidades dichas conductas. Valga recordar que el respeto a la población civil encerraba la orientación de prohibir las relaciones sexuales con civiles. Siempre el primer responsable de las indisciplinas de los guerrilleros fuimos los mandos medios, los que trabajábamos a diario con la tropa. Es desconsiderado ahora, luego de la desmovilización, que gente, que nunca manejaron directamente con la tropa nos indilguen abusos sexuales con civiles y guerrilleras. Los hombres revolucionarios llevábamos implícito el respeto hacia los demás y hacia nuestras compañeras de lucha, a quienes considerábamos como iguales.

De ahí que, si llegamos pues a esta desmovilización disfrazada con el eufemismo de reincorporación, si estamos inmersos en un proceso que jamás fue el sueño de nuestros verdaderos comandantes, si lo construido en La Habana es visto por campesinos y obreros como una claudicación a los principios revolucionarios marxistas-leninistas, es porque llegó al Secretariado y al Estado Mayor Central una camarilla de “solo políticos”, que ante su incapacidad para hacer la guerra de guerrillas solo les quedó en camino de la rendición escondida e incondicional. “Políticos” al fin y al cabo, de los que tanto nos advertía el Camarada Jorge; “políticos”, que pasaron a la historia como los únicos capaces de derrotar al movimiento guerrillero de las FARC EP.

Antiguos camaradas guerrilleros, campesinos, Pueblo colombiano: La paz, la ilusión de la paz, la conciliación social y demás epítomes con que queremos llamar la conciliación de clase, jamás fue promulgada en en seno del movimiento guerrillero; se hablaba de proceso de paz sí, como una forma de lucha, de parar para avanzar, de dialogar para crecer, no como un fin estratégico. El fin estratégico lo llevábamos en el planteamiento estratégico: La Revolución, la toma del poder para el pueblo, sin olvidar que no hay revoluciones pacíficas, que todas son violentas para instaurar la voluntad de una clase social sobre otra. Esa es la paz revolucionaria por la que las FARC EP luchábamos.

Atentamente,

EX-MANDOS MEDIOS DEL BLOQUE ORIENTAL DE LAS FARC-EP. REINCORPORADOS

Colombia, enero de 2021

 

PDF: comunicado Ex-mandos medios EMBO

 

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