Chile. Marcelo Oses, de Radio Plaza de la Dignidad: «Se hace indispensable la salida del gobierno del dictador Piñera»

Por Carlos Aznárez. Resumen Latinoamericano, 23 de noviembre de 2020.

Marcelo Oses es un activo luchador y protagonista comunicacional de todo lo que viene ocurriendo en las calles chilenas a nivel de la revuelta popular. Con él hablamos del estadio actual del enfrentamiento con el poder neoliberal representado por Sebastián Piñera y de las expectativas que pudiera haber después del plebiscito reciente.

-¿Cómo estás caracterizando el tiempo post-Plebiscito? Te lo pregunto porque por un lado se ha planteado como el «entierro de la Constitución pinochetista» y por otro, dentro de la izquierda que está en la Revuelta se muestran dudas sobre lo que realmente se vaya a conseguir.

-Lo que ocurrió después del 25 de octubre y del triunfo popular es que los partidos políticos, esta casta política que ha sido la dominante en la posdictadura pinochetista en los últimos 30 años hizo poner al pueblo de Chile, los pies sobre la tierra. Con el descaro que les acostumbra vimos aparecer al día siguiente las mismas caras de siempre, ellos ya habían definido cuáles son sus candidatos, sus condiciones, sus proyectos.

-¿Y el pueblo que votó Apruebo, como puede opinar en este escenario?

-El pueblo queda absolutamente al margen, por eso viene esta sensación de desilusión, de que nada va a cambiar. Para escribir lo mismo de siempre está esta nueva Constitución, que para nosotros no es una nueva, sino que es una reforma de la Constitución pinochetista. La Convención constitucional que van a crear no va a tener las atribuciones que les va a permitir hacer el cambio radical que necesitamos. Ya lo hemos visto. No va a permitir hacer una serie de cambios en los convenios de los tratados internacionales que tiene Chile. El quórum de los 2/3 va a impedir que haya cambios mayores. No solo porque la derecha va a tener una presencia en esta convención, sino porque el resto, la actual oposición no tiene interés de realizar transformaciones importantes. De los 155 convencionales electos, 155 los van a determinar ellos, los van a poner en sus listas, van a colocar a representantes del mundo social pero la definición de esa convención la van a tomar ellos. La respuesta popular, ¿cuál tiene que ser? La calle. Estamos en un momento de repliegue por la crisis sanitaria y por esta manipulación de tratar de convencernos de que este proceso va a generar cambios. Han provocado durante un tiempo un retroceso, un repliegue popular. Esperamos que lentamente esto vaya cambiando y ya en los últimos días nos hemos encontrado con movilizaciones y una represión muy fuerte en la calle. Tratan de aislar a los sectores que están intentado manifestarse, pero tenemos la plena convicción de que las necesidades de los pueblos son más altas, más fuertes y no van a lograr dejarnos en las casas. Esta situación que se presenta después del plebiscito abre múltiples oportunidades al movimiento popular, estamos muy entusiasmados por lo que está por venir. En cada momento se puede esperar un chispazo que prenda la pradera.

-Como en Perú.

-Vimos con mucha alegría lo que ocurrió hace unos días en Perú, el pueblo es capaz de tomar decisiones en la calle, deliberando. Nosotros consideramos que cada acto revolucionario que se ejecuta en la calle es un acto de liberación constituyente que nos pone en el camino de la soberanía. Mientras el pueblo no se constituya como sujeto soberano no será capaz de tomar las decisiones sobre sí mismo y tomar el control sobre su vida. Esta fase que se abre tiene un hito constitucional en febrero que es de mucha expectativa para todo el sector revolucionario en el movimiento popular, queremos tomar el control de las situaciones y que este despertar popular sea rápidamente reflejado en las organizaciones territoriales y en las asambleas populares constituyentes que se vayan formando. La pelea contra la institucionalización del movimiento popular está en todas partes y en las calles

-¿Cuándo vos decís que aparecieron las mismas caras de siempre, a quién te estas refiriendo?

-Al mismo espectro político que nos ha dominado desde el término de la dictadura pinochetista. Es decir, por un lado, el mismo sector pinochetista en su vertiente de derecha que aparece con su cara más democrática, por el otro el pinochetismo duro, los sectores más liberales y también esos que hoy son oposición, pero los últimos 30 años fueron gobierno, y profundizaron el modelo de dominación neoliberal. Fueron los que entregaron todos los recursos a las trasnacionales, las que han usufructuado del modelo al servicio del capital. Ellos vuelven a aparecer en sus partidos políticos y de una manera descarada. En las calles hay que refundar, queremos crear, pero sin ellos. La participación popular será nula, pero nula a tal punto que el modelo electoral que se va a usar, es el mismo que se usa para la elección de diputados, impide que salga alguien que no esté en la lista de los partidos políticos. El único caso registrado de los 155 convencionales actuales es un independiente que pertenecía a un partido político, pero por diferencias se presentó como independiente. Entonces la posibilidad de que alguien salga electo al margen de la institucionalidad de los partidos, es casi imposible. Esa es la gravedad de la situación, pone en jaque al sistema político y es lo que probablemente sea la piedra en el zapato. Ellos creen que están actuando de manera ejemplar y democrática, te lo dicen todos los días, incluso la prensa canalla chilena ha tratado de ir buscando ciertas debilidades de los procesos, previendo lo que pueda venir. Repitiendo lo que algunos partidos también han tratado de presentar en el proceso, de mejorar los mecanismos. Algunos requisitos no están autorizados en el plebiscito, pero si han presentado unas reformas, como cambios de quórum que fue absolutamente desechado. Hay un proyecto que no tiene ningún destino, ya lo han rechazado de origen, pero la posibilidad de elección de independientes es nula, la posibilidad de cambiar de fondo la Constitución y los artículos es nula porque el quórum de los dos tercios lo hace imposible, y la posibilidad de que esta convención tenga atribuciones se está transformando en nula. Por lo tanto, los intereses del sistema están en ese proceso y seguramente resguardado. Hay que ver a lo que van a arribar, qué es a lo que ellos denominan una constitución mínima, al estilo de Estados Unidos, con pocos artículos, y que en la práctica no estén contemplados en la Constitución los derechos sociales, políticos y culturales del pueblo de Chile, salvo grandilocuencias como los que tenemos actualmente en la Constitución pinochetista. No van a reflejar la necesidad que tiene el pueblo, que es la que demandó el pueblo desde el 18 de octubre del 2019 y que es consagrar ahí los derechos. Esa es la gravedad de la situación.

-Evidentemente, otra vez, el sistema se las ha ingeniado para de alguna manera intentar aplacar la protesta popular. ¿Cómo ha repercutido en la calle y en la revuelta? ¿Ha tenido consecuencias de desmovilización o por lo contrario hay reacción frente a eso?

-Creo que ha tenido, todo este proceso, una recepción en la intensidad de la movilización. No hemos logrado los niveles que se requieren respecto de respuestas que se necesitan en esta situación tan grave. No es solo el proceso constitucional, la revuelta aún tiene tareas pendientes. Con una franja importante del movimiento popular seguimos insistiendo en que la primera, indispensable, es la salida del dictador del Palacio presidencial de La Moneda. Es una decisión inevitable para cualquier proceso democrático. En segundo lugar, la libertad inmediata e incondicional de todas las presas y presos políticos que se mantienen en la cárcel o con medidas alternativas o con procesos pendientes. Eso es una condición que es imprescindible para empezar cambios o proceso de transición democrática. Por supuesto faltarían: la verdad, la justicia, el castigo a los responsables de los crímenes. Inclusive el propio Piñera, que, es responsable intelectual por jerarquía de mando, de todas estas violaciones de los derechos humanos. Pero ellos se mantienen en el gobierno. El repliegue ha sido por la crisis sanitaria por la pandemia, como por esta sensación que generó el proceso constitucional de decirnos “aquí estamos dando solución”. Hoy día lo dicen abiertamente: “nosotros convocamos una salida dentro de la constitucionalidad a esta crisis política”. “Se las ofrecimos al pueblo de Chile y es más: nosotros seremos los protagonistas de esta implementación de esta salida”. Se pusieron a la cabeza en 20 minutos y lo estamos conversando desde los sectores del movimiento popular, porqué una de las batallas es desmontar la manipulación que está haciendo una de las castas políticas para quitarle al pueblo el poder de expresión en la calle. Quizá esta última situación dada en Perú, esta revuelta o rebelión tan significativa como relampagueante que se produjo en Perú para sacar a un presidente espurio, desde nuestro punto de vista, lo importante fue que el pueblo rugió y tomó una decisión al margen. Y esa es la validez, para el movimiento popular latinoamericano es muy significativo esto de que el pueblo toma una decisión, sale a la calle a deliberar y a dar un chaschazo como se dice acá. Somos nosotros los que decidimos sobre nuestras vidas y eso tiene un impacto sobre el sector popular que sabe que tiene que estar en la calle para buscar soluciones. De a poco, más lento de lo que quisiéramos, se empieza a reactivar esta desilusión que provoca en mucha gente que pensaban ilusamente que se iba a dar solución a todos los problemas que teníamos. Está también generando dos posibilidades: hay un sector que se resigna nuevamente, y dice: “bueno, es lo que tenemos y por ahí tenemos que avanzar”. Y luego los que por supuesto nunca creímos en su proceso y que no nos resignamos y creemos que nuestro camino es la movilización popular, la consolidación de una gran fuerza popular que se vaya constituyendo como sujeto político. Una de las tareas es construir al pueblo como sujeto político y en ese camino estamos. Es duro, no creemos en estas propuestas, hay un fragmento del movimiento popular que cree que, sumándose de alguna manera, de manera autónoma al proceso constitucional van a poder generar algún cambio. Pero va a ser otra desilusión como comentamos, la posibilidad de lograr participación en esa convención es nula para el movimiento autónomo.

-Por último, Este pasado 18 de noviembre, otra vez hubo movilizaciones en la calle y también se repiten viernes de resistencia y lucha en la Plaza de la Dignidad. ¿Eso significa que la marea de la Revuelta comienza a recomponerse?.

-De alguna manera nos sorprendió esta jornada del 18, a pesar del cerco informativo de la prensa canalla que intenta hacerle el juego al gobierno y a la casta política impidiendo que se conozca lo que pasó, fue una jornada muy potente. Las movilizaciones continúan en la calle, por múltiples razones: por supuesto, la libertad de las compañeras o compañeros. Otra reivindicación es el 10% de retiro de los fondos provisionales individuales, como una forma que ve la gente de palear la crisis económica que están pasando en sus casas, producto de la crisis sanitaria. Recientemente, se produjo un caso lamentable, la muerte de una presa política de la revuelta con cáncer terminal y la se demostró una vez más la insolencia del sistema para impedir que muriera en su casa, y murió en la cárcel.
También provocó mucha indignación en las movilizaciones que tuvimos, esto de la infiltración de la cantidad de funcionarios de civil que el gobierno tuvo desde el inicio de la revuelta del año pasado en las calles, operando, entregando a los compañeros, deteniéndolos. Nos empezamos de alguna manera a movilizar varios viernes atrás, hay muchas acciones no solo en Santiago, el efecto movilizador de la lucha ha sido muy fuerte. Quizá la consigna más agitativa que tiene la gente en distintas ciudades de Chile, aquí en Santiago, en Puerto Montt, Concepción, Antofagasta, en La Serena, es la de los presos políticos. Pero empezaron a aparecer otras reivindicaciones y consignas que generan movilización y esperamos que se vayan incrementado. En Santiago se está cambiando el foco de las marchas desde la Plaza de la Dignidad a la Moneda. Es probable que empecemos a hacer eso en los distintos centros de poder. Ese es el próximo cambio que vamos hacer en las movilizaciones callejeras, esperamos realmente que el movimiento popular más organizado empiece a estar en la calle, empiece a estar más participativo y atento. Ese sector, por supuesto, es la juventud, la guardiana y la punta de lanza de este movimiento, ya que son los primeros que empiezan a ocupar las calles y mayoritariamente. Ahí hay fraternidad, que se siente muy fuerte, el apoyo a través de distintas formas del conjunto de la sociedad y del pueblo que protesta, eso se siente. Esperamos que la situación vaya cambiando en los próximos días y volvamos a ocupar los espacios. Porque este proceso fue una etapa, el proceso constitucional que empezamos y termina en abril no puede marchar tan impunemente, estos mismos personajes son los responsables de esta situación, no puede ser que no tengan la solución y que ocupen el espacio de poder que le corresponde al pueblo

-Gracias por la entrevista.

-Gracias Carlos. Gracias a Resumen Latinoamericano, esperamos nosotros como medio popular hacer nuestra contribución estamos coordinando con los medios populares de Santiago y el resto del país están haciendo su aporte a esta lucha, que va a ser tenemos la convicción, más intensa, porque es un proceso que nos tiene comprometidos a todos los que integramos el movimiento popular.

Transcripción: Julia Muttura

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