A propósito del coronavirus

Eduen Tapias, Malmo-Suecia

El capitalismo a través del modelo neoliberal, su más moderna herramienta surgida hace y a tres décadas, armada de una vorágine de avaricia, que deja a los trabajadores y sus familias en pobreza y miseria. Recibió la respuesta de los trabajadores y pueblos en diferentes lugares del planeta cuando comenzaron a ser protagonistas de un accionar sin precedentes dentro de los marcos de la “democracia burguesa”, ejemplos como la lucha de meses que del pueblo de Francia dio y da con los chalecos amarillos al frente del accionar, que comenzó con llamados a protestar en contra del alza en el precio de los combustibles, la injusticia fiscal y por la pérdida del poder adquisitivo. En Chile seis meses de lucha en las calles por lograr una Nueva Constitución que redacte las reglas para la ciudadanía y así entregue la posibilidad de lograr una vida mejor y justa, para su población. Estas luchas, entre otras estaban siendo la chispa que comenzó a encender las conciencias de los pueblos del mundo en contra del capitalismo y su modelo neoliberal.

Todo esto hasta que el coronavirus hizo acto de presencia.

¡El coronavirus y su utilización como pretexto para la defensa del Estado Burgués!

Independientemente que el coronavirus haya aparecido en la vida de los humanos como pandemia de forma consciente o inconsciente y/o natural, lo cierto es que justo cuando las luchas de los trabajadores se encontraban en apogeo y obligaban a la clase política a recular, dejando en evidencia su corrupción, abusos y mentiras, a la burguesía le cayó perfecta y utiliza a la pandemia de forma concreta y eficaz. Al calor de los hechos el coronavirus apresuró la agenda que el capitalismo tiene preparada para defender el Estado Burgués y adecuaron las medidas de acuerdo con las circunstancias existentes. Es en ese momento cuando se produce lo que nunca la historia de la humanidad había experimentado, que es justamente utilizar los hogares de los trabajadores como recintos carcelarios y de esa forma queda prisionera en sus propias casas casi la mitad de la población del planeta.

Así paralizaron o ralentizaron las luchas de la clase trabajadora.

¡El coronavirus y su utilización violenta es como anillo al dedo para dictadura burguesa en su afán de permanencia en el poder, para la ralentizar las luchas de la clase trabajadora!

Al tiempo que el Estado Burgués está en peligro de ser destruido o ante un cambio sustancial, es cuando la clase dominante recurre a cualquier forma de sistema de opresión y da rienda suelta a la violencia, para defenderle y continuar en el poder sin importarle las consecuencias que su ensañamiento contra el pueblo implique. Ya lo hizo con la aparición de los estados facistas de los años treinta del siglo pasado en Europa. Utilizó la violencia para mantenerse en el poder en Asia, África y América Latina imponiendo gobiernos lacayos, dictaduras gorilas y o facistas. Los capitalistas no escatiman absolutamente nada para logras sus propósitos y objetivos El rol de la historia de los “pretextos” en las intervenciones bélicas y su relación con las intervenciones “no bélicas”.

Los Estados Unidos de Norteamérica en su historia de intervenciones siempre han encontrado pretextos para comenzar conflictos armados como es el caso del auto atentado en 1898 en el puerto de la Habana destruyendo al crucero Maine, el pretexto perfecto para declarar la guerra a España y otro en 1964 en el Golfo de Tonkín cuando el destructor Maddox denuncia que fue atacado con torpedos por naves norvietnamitas, que fue el pretexto para intervenir militarmente en Vietnam. Los nazis utilizaron el pretexto de la simulación de un ataque polaco contra un puesto fronterizo alemán, para iniciar la Segunda Guerra Mundial. Tal cual la historia cuenta e indica, los Estados capitalistas acostumbran a organizar y utilizar pretextos para iniciar conflictos bélicos destinados a conseguir nuevos mercados, territorios e influencia en el mundo.

El 11 de septiembre del 2011 no escapa a su línea de acción y después de la destrucción de las torres gemelas aparte de haber invadido Afganistán e Irak, nos deja a los ciudadanos del mundo bajo el dominio y del estricto control de las instituciones de seguridad estatales en el Mundo. Ya todo dejó de ser como antes del “atentado”. El “gran hermano” está siempre mejor informado sobre el movimiento de los ciudadanos del planeta. Hoy con el caso de la pandemia, inventa reglas y leyes para controlar aún más a la ciudadanía planetaria. Hoy están inventando carnets de alta y de inmunidad de coronavirus. Todo diseñado para controlar a la población y a desarticular y paralizar los movimientos sociales, incluso desde antes de su gestación. ¡Todo esto sin ningún accionar bélico!, aparte del “autoatentado pretexto”.

¡El coronavirus desnudo definitivamente el modelo neoliberal como incapaz y catastrófico!

El coronavirus dejo en evidencia al modelo neoliberal en el planeta. Justamente el combate contra el coronavirus en países con sistemas de salud privados entregó respuestas caóticas, paupérrimas y con resultados de gestión más que calamitosos. En la mayoría de los países del tercer mundo los derechos laborales de los trabajadores no se respetaron y se legisló en contra de los trabajadores y a favor del empresariado. Y producto de esta acción no bélica, los cesantes en el mundo hoy se cuentan por millones y ya se anuncia que la economía mundial cayó en una gran depresión. El mundo que conocimos ya desapareció, y lo nuevo es que las relaciones humanas ya funcionan de manera distinta.

El miedo a contraer la infección del coronavirus cunde, es grande y se incrusta con ayuda de los burgueses y sus formas de dominación en las masas y además es transversal. El coronavirus deja secuelas sin que se esté infectado. Hoy queda claro que las famosas clases medias son el cuento barato de la burguesía. La cuestión es en definitiva entre capitalistas y quienes están forzados a vender su fuerza de trabajo, incluida la mal llamada “clase media”.

El estado capitalista boga para que su modelo estrella en el mundo sea reemplazado de todas formas y a cualquier precio, por el modelo que mejor se adapte a las condiciones sociopolíticas y económicas de determinado país.

¡Los modelos que la élite prepara!

El coronavirus se convierte en la llave y herramienta aseguradora, para que los capitalistas puedan de manera más fácil y asequible reiniciar su sistema social, político y económico. Ya producto de la evidencia negativa en que queda el modelo neoliberal, la burguesía trabaja en un reinicio del modelo capitalista tipo 2.0, que define que el estado burgués tendrá un carácter más humano y solidario, incrementando el gasto público, la inversión, para aumentar la producción y el empleo. En concreto tienen en su agenda la construcción del “estado de bienestar”, para de esa forma sigan ellos parasitando, solo que obligados a entregar de sí un tanto de regalías a los trabajadores y a la población en general. La esencia del Estado continua y ante cualquier eventualidad adversa están preparados para adaptar al Estado en beneficio propio de su clase. En países “conflictivos” en donde la conciencia de clase es alta, es probable que el gorilaje, los tiranos y el fascismo hagan gala y el “estado de bienestar” supuestamente tendría que esperar. Ósea las condiciones de vida más “democrática” demorará en llegar.

La burguesía no está en veremos, está actuando y lo está haciendo bien. La clase trabajadora continua en sus luchas por la justicia social y la nueva constitución. Las formas de lucha y sus técnicas ya se verán con el paso de tiempo, mas deben estar acordes con el desarrollo y los avances de la ciencia y tecnología. Hoy en estos precisos instantes los países más fuertes económicamente y que cuentan con un desarrollo científico técnico de alto nivel se disputan los mercados que define la dirección que va a tomar el mundo, su control y el nuevo sometimiento de la ciudadanía planetaria; el 5G.

¡Acción bélica sin balas ni bombas!

Hoy una guerra a gran escala definitivamente sería el ocaso de la humanidad tal cual como la conocemos, es por eso que las guerras entre países capitalistas y su posterior distribución de territorios y mercados no es factible. Todo el mundo estaría destruido. Lo que, si es factible, es dar uso al coronavirus u otro o cosa que “de repente aparezca” para crear la ilusión de una gran confrontación sin estar confrontado con nadie más que un “bicho”, pero con el sistema de salud colapsado, con desabastecimiento o con la ciudadanía sin posibilidades de acceder a los productos alimenticios básicos, la juventud y los niños encerrados y los militares en las calles, etc., pero que en definitiva funciona como guerra.

¡Una guerra sin bombas ni balas!

Y es justamente lo que está aconteciendo hoy. Las economías se desploman y ya se habla de reconstrucción y todo indica que hay que reiniciar de nuevo el juego capitalista. El capitalismo siempre necesitó de las guerras para poder reiniciarse y comenzar de nuevo, para no morir. Es parte intrínseca de su esencia asesina.

El coronavirus le da al capitalismo todas las llaves para continuar con su sistema de despojo,robo y saqueo con esta “ilusión de guerra”.

Eduen Tapias, Malmo-Suecia

 

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