¿Quién le hace el juego a la derecha?

Máximo Constanzo, Centro de Estudios Francisco Bilbao.

En  las redes sociales hay reflexiones para cuidar el voto, la democracia, evitar las protestas que puedan ser violentas, quieren, exigen, piden, un proceso constituyente tranquilo, los más osados hablan de republicanismo.

A los que defienden la forma y el fondo de la revuelta social, desde el centro y la izquierda tradicional, se les acusa que le hacen el juego a la derecha.

¿Pero quién realmente le hace el juego a la derecha?

La revuelta social con su justificada indignación y protesta remeció el país y coloco en cuestión la gobernabilidad del neoliberalismo, esto trajo aparejado que la élite de poder decidiera imponer una salida institucional a la crisis, cambiar todo, sin cambiar nada, para poder volver a la gobernabilidad e impedir cambios estructurales y significativos.

Por eso “el pacto por la paz” del 15 de noviembre del 2019 con su ley 21.200, pacto que al final asumieron todos los partidos en el sistema, incluso los que no lo firmaron.

Fue un pacto contra la revuelta social que exigía entre otras cosas una Asamblea Constituyente con participación  de cientos de asambleas territoriales que se formaron al calor de la Revuelta, con participación sustantiva de los pueblos originarios, con inclusión de las victimas de las violaciones a los DDHH, que pusieron su cuerpo por un Chile nuevo, con la participación de las organizaciones sociales y donde los Partidos Políticos, cuestionados por la inmensa mayoría, estuvieran ausentes  o una participación limitada.

El pacto es todo lo contrario a esa participación ciudadana sustantiva, pero es lo que oriento la élite de poder y el requisito que impuso fue terminar con la revuelta, a la que hoy llaman estallido social, y que se cerraran los espacios a la inmensa mayoría de chilenos (as), que son los reales propulsores de los cambios.

El Frente Amplio encantado con la “solución” , porque al fin y al cabo, el Frente Amplio era uno de los principales perdedores con la revuelta social, perdiendo toda vinculación social significativa, quedándole solo lo institucional y militancia cada vez más descontenta.

La casta política tiene que terminar con la revuelta y volver a lo antiguo, a las viejas e inútiles forma de manifestarse, donde los políticos profesionales tienen la esperanza de retomar el papel que jugaban en la gobernanza neoliberal. Para todo esto, es necesaria una gran campaña contra las protestas que no respetan las normas vigentes hoy en día.

¿Puede haber cambios, si todo es “normal”?

El Chile de estos años de “democracia” demostró que no. En un mes se consiguió mucho más, que en decenas de años, un mes o dos meses de revuelta implico derrumbar todo el imaginario exitoso, nacional e internacional, del neoliberalismo chileno. La “taza de leche” como definió Piñera a Chile en septiembre del 2019 se demostró una gran mentira.

La casta política es tan inmoral, que quiere, especialmente la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio, presentarse como los propulsores del cambio, para ello no dudan en pisotear e incluso estar de acuerdo con la “represión” contra los que se alzaron. Claro piden que se respeten los DDHH, pero aprueban leyes represivas que les dan más poder a los agentes de un Estado brutal e in-humano. La técnica que usan entre ellos, son las peleas de “cacheteadas de payasos” para la televisión.

¿Quién le hace el juego a la derecha?

Nadie en su sano juicio quiere un país violento, todos queremos paz, pero con justicia social, porque sin justicia social vivimos en una violencia diaria, cotidiana, de pobreza, abuso, corrupción y dominación. Por eso los chilenos y chilenas dijeron basta y lo dijeron de la única manera que serian escuchados, con protesta radicales. Los de arriba, los patrones, la élite de poder y sus subordinados, la casta política, se vieran obligados a escuchar.

Ahora dicen que escucharon, ¿pero porqué creerles?, si sus pactos, el “acuerdo por paz”, esta lleno de letras chicas, de artimañas.

¿A quien le sirve llamados como los siguientes?

Daniel Jadue, manifestó esta semana en un canal de TV en el marco de la celebración de los cinco años de las farmacias populares, que “la violencia le sirve a los que quieren suspender el Plebiscito, hasta el día de hoy. Hago un llamado a que quienes quieran manifestarse lo hagan pacíficamente, que aíslen y condenen la violencia” (Mega noticias 16 de octubre).

La mesa de la Unidad Social que agrupa a cúpulas de organizaciones sociales tradicionales, donde habitan y dirigen militantes ligados a la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio, llaman a protestas absolutamente pacificas ( El Mercurio, 17 octubre).

En el mismo sentido hablo el ministro del Interior, Víctor Pérez, en la víspera del aniversario del estallido social del 18 octubre de 2019, el defensor de Colonia Dignidad, llamó a los ciudadanos a manifestar «de una manera tranquila» y «pacíficamente» (Central Noticias).

Llamados parecidos a hecho Lucksic, los gremios empresariales, para eso trabaja la embajada norteamericana, las ONG europeas, para eso trabajan también todo el aparato de inteligencia policial y militar, que dan golpes o realizan operaciones psicológicas dirigidas muy específicamente a grupos o sectores que ellos estiman que es necesario golpear.

Está en marcha una gran operación político-militar-ideológica para terminar con la revuelta, ese es el objetivo de la “derecha” para que caminemos, pero en círculo, para llegar a donde mismo, a un sistema injusto e inhumano, donde los mismo de siempre ganen.

¿Pero porque defender la revuelta, mas allá de si votas o no?

Esta Revuelta que no tiene “vanguardias”,  que es atípica, con niveles de irracionalidad y de anomias sociales, donde nadie se la puede adjudicar, hay que defenderla. El motivo es de simple “sentido común”, porque es la única fuente de cambio, así lo demostró octubre del 2019, así lo demostró los últimos 30 años, sin ella, sin la revuelta, con su justificada indignación violenta, no hubiera pasado nada y no estuviéramos discutiendo el futuro de Chile..

La revuelta es necesaria porque el objetivo de una Asamblea Constituyente (anhelo la gran mayoría)  no esta logrado con la nueva ley maldita, la 21.200 y sus 2/3 de cuórum, con sus “amarres” al estilo Pinochet.

La revuelta es necesaria, porque no es razonable confiar en los mismos de siempre.

 ¿Quién le hace el juego a la derecha?

 478 total views,  20 views today