Malí, Burkina Faso y Níger: la tríada anticolonial del Sahel

Por Beto Cremonte*-
Las naciones de África occidental de Níger, Malí y Burkina Faso anunciaron que abandonarán el bloque regional CEDEAO, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, que los ha estado presionando para que regresen a un gobierno «democrático».

Mali, Burkina Faso y Níger han enviado a la CEDEAO, la principal unión política de 15 países de África occidental, una notificación formal de su retirada del bloque. Los tres países están gobernados juntas militares que han derrocado a líderes elegidos “democráticamente” desde 2021, pero que no han sabido dar respuesta a las necesidades de sus pueblos ni a la definitiva descolonización francesa.

A partir de la carta enviada a la CEDEAO, con el anuncio de salida de ese organismo, Malí, Burkina Faso y Níger, han esgrimido sendas explicaciones y motivos por los cuales tomaron la decisión de abandonar  su lugar dentro de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental. Algunos de los argumentos esgrimidos los vamos a poder desarrollar en esta nota, que intentará desandar el camino tomado por estas tres naciones sahelianas que siguen dando una pelea anticolonial y profundamente nacionalista desde la irrupción de las juntas militares que se han puesto al hombro los destinos de cada uno de estos países, otrora colonias francesas, pero que aún llevan esa marca colonial en muchos aspectos de la vida cotidiana de sus pueblos. Desde la moneda, aún circula el Franco CFA, hasta el permiso y prioridad de negocios con empresas francesas.

En primer lugar, uno de los motivos está más que claro que se apoya en la negativa, bien fundamentada, para acatar lo que Occidente,(léase Francia, EE.UU, CEDEAO) llaman sanciones económicas, que por supuesto están plagadas de ilegalidad, además de ser  ilegítimas, inhumanas e irresponsables. Sanciones que solo tienen como fundamento el haber interrumpido el  proceso “democrático” (así entrecomillado, dado el carácter occidentalista del vocablo y su sentido) y de, a través de un gobierno militar, golpe de Estado según los estándares también puestos por Occidente.

En segundo lugar está el fracaso de la CEDEAO a la hora de ayudarles en su “lucha existencial contra el terrorismo y la inseguridad”, un problema que ya no solo es de inseguridad, sino que además ha ido adquiriendo ribetes intervencionistas y de relaciones internacionales, con acusaciones cruzadas de colaboracionismo de uno u otro lado. Incluso la participación de WAGNER ha estado bajo la lupa de Occidente, quien ve esta situación como un proceso de intervención rusa en África. Y de hecho, sí lo es, pero para resolver algo que Occidente no puede o no quiere.

Por otro lado, las juntas, también han argumentado que CEDEAO se ha desviado de los principios fundacionales de la organización y ahora está controlada por potencias extranjeras, casualmente aquí también deberíamos leer, EE.UU, Francia, Unión Europea.  “La CEDEAO, bajo influencia de potencias extranjeras, traicionando sus principios fundacionales, se ha convertido en una amenaza para sus Estados miembro y sus poblaciones” se puede leer en el comunicado firmado por los tres militares que dirigen los países.

Una decisión madura

La CEDEAO suspendió, como ya hemos mencionado, a los tres países luego de golpes militares: en Níger en julio de 2023, en Burkina Faso en 2022 y en Malí en 2020 y 2021. Pero lejos de frenar o amedrentarlos, estas medidas han consolidado un proceso de unidad novedoso para la región, incluso para la totalidad del continente. De hecho, desde entonces, los tres países han formado un pacto de defensa llamado Alianza de Estados del Sahel que se compromete a ayudar al otro, en defensa de su integridad territorial, frente a agresiones internas y externas. También cortaron lazos militares y de cooperación con la ex potencia colonial Francia y recurrieron a Rusia en busca de apoyo en materia de seguridad.

La decisión de Francia de retirar tropas del Sahel  ha aumentado las preocupaciones sobre los conflictos que se extienden hacia el sur, a los estados del Golfo de Guinea, Benin, Ghana, Costa de Marfil y Togo.

Los gobernantes de estos paises, que luchan contra la violencia yihadista y la pobreza, han argumentado que su prioridad es establecer la seguridad antes de restaurar la democracia en sus respectivos países, que luchan por contener las insurgencias vinculadas a Al Qaeda y el Estado Islámico. En la declaración formal de la salida del bloque regional, el coronel Amadou Abdramane, portavoz de la junta de Níger, dijo que la CEDEAO “no ayudó notablemente a estos estados en su lucha existencial contra el terrorismo y la inseguridad”.

En 2001, la CEDEAO adoptó un protocolo sobre democracia y buena gobernanza que incluía un mecanismo para cambios de gobierno inconstitucionales. El artículo 1a del protocolo mantiene una “tolerancia cero para el poder obtenido o mantenido por medios inconstitucionales”. Este es el principal argumento que brindan los miembros de la CEDEAO como razón para suspender a los tres países e imponer sanciones contra ellos. La CEDEAO ha dejado claro que no trabajará con los regímenes. Sus declaraciones dejan claro que ha adoptado una postura firme porque desea disuadir golpes militares en otros países del bloque. La organización aquí olvida mencionar que ante el “golpe” en Malí estuvo a punto de desatar una guerra regional, al instar a Nigeria a movilizar sus Fuerzas Armadas a la frontera con el vecino país. Las amenazas de intervención solo se vieron frenadas ante la negativa de muchos países del bloque en participar en dicha acción.

En este sentido podemos afirmar que el bloque regional también está claramente frustrado por la falta de interés que han mostrado los tres países en regresar a un régimen democrático. Ha pedido un calendario de transición claro y definido, especialmente para Mali y Burkina Faso.

¿Qué impacto tendrá la retirada en la CEDEAO?

La decisión trilateral de los países de retirarse de la organización supone un golpe a sus esfuerzos de integración regional, creando incertidumbre sobre cómo afectará esta salida al bloque, donde bienes y ciudadanos se mueven libremente.

El principal impacto se producirá en el comercio y el desarrollo económico. La CEDEAO es principalmente una comunidad económica y la pérdida de cualquier miembro afectará el comercio y el desarrollo económico.

De hecho los tres países representan en conjunto el 8% del producto interno bruto (PIB) de la CEDEAO, de 761 mil millones de dólares. En 2022, el volumen comercial total de la región de la Cedeao ascendió a 277.220 millones de dólares. La preocupación es que la salida de estos países pueda afectar el flujo de bienes y servicios en el bloque.

Salir del bloque también podría tener otros efectos colaterales:

El colapso económico de los países. Estos países tienen importancia estratégica, especialmente en la seguridad alimentaria. Níger es una fuente clave de cebollas, mientras que Burkina Faso exporta tomates a la subregión. Esto provocaría un éxodo de ciudadanos a otros países de la CEDEAO, amenazando aún más la estabilidad del bloque.

A la CEDEAO le preocupa que los tres países entablen relaciones bilaterales con países que podrían no ser favorables para otros países del bloque. Por ejemplo, ya existen preocupaciones sobre la alianza de Níger con Rusia después de que rompió sus vínculos con Francia. O la influencia que pueda tener , también Rusia,  a través de la buena imagen que generó Ibrahim Traoré en el líder ruso, de hecho mucha de la colaboración rusa ha llegado por este motivo.

Desafíos para el bloque

La decisión de Níger, Malí y Burkina Faso de retirarse de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental ha sido un “choque” para la región, generando incertidumbre sobre el futuro de la cooperación regional y la estabilidad política. “Este retiro plantea serias dudas sobre el futuro del bloque y su capacidad para mantener la cohesión regional”, señalan algunos analistas, sabiendo de la importancia que tienen estos tres países en la CEDEAO, pero el análisis también va más allá, que puede pasar si cunde el ejemplo y la sangría de países que se retiran del bloque no se detiene en estas tres naciones que ya dieron el portazo.

La CEDEAO ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo económico y la resolución de conflictos políticos en África Occidental, pero enfrenta desafíos internos y controversias políticas que han debilitado su capacidad para abordar los crecientes desafíos en la región, de eso no hay dudas, tampoco de que no ha logrado satisfacer de la misma manera a todos los países miembro. La CEDEAO podría enfrentar una significativa fragmentación y su capacidad para garantizar que prevalezcan las normas democráticas en la subregión se verá severamente comprometida si es que no hay respuestas a este conflicto en el que la ha sumergido la salida de la triada saheliana.

Además, el retiro de estos países podría tener repercusiones significativas en el comercio y la seguridad regional. Al compartir fronteras con algunos de los estados más inestables de África Occidental, Níger, Malí y Burkina Faso podrían enfrentar desafíos adicionales para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y proteger sus intereses económicos en un entorno cada vez más volátil.

La CEDEAO es percibida como una organización que carece de coherencia en su promoción de normas y valores democráticos, condenando los golpes militares por un lado pero validando las manipulaciones constitucionales por parte de los gobernantes hambrientos de poder, por el otro. En gran medida, es este doble rasero lo que, en primer lugar, ha fragilizado la autoridad moral y política de la CEDEAO en la región.

La CEDEAO y un golpe de timón

El bloque regional de África Occidental ha instado a Níger, Malí y Burkina Faso a reconsiderar su reciente decisión de retirarse de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO). El presidente de la Comisión de la CEDEAO, Omar Alieu Touray, dijo en un comunicado que el bloque debe permanecer más unificado que nunca. “Si hay un momento para que la CEDEAO permanezca unida, éste es el momento. No hay ningún desafío que la CEDEAO no pueda superar”, afirmó el mandatario. Según Touray, las razones dadas por los tres países para su retirada no tenían ningún fundamento real. «La apresurada decisión de retirar la membresía de la CEDEAO no tuvo en cuenta las condiciones para la retirada de la membresía de la CEDEAO, tal como se propugnan en el Tratado Revisado de la CEDEAO de 1993», dice el comunicado, que solo refleja una parte de la historia detrás de la decisión soberana que han tomado Malí, Burkina Faso y Níger.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la CEDEAO celebraron una reunión especial el jueves para discutir la retirada de Burkina Faso, Malí y Níger del bloque regional. El ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Yusuf Maitama Tuggar, dijo en la ceremonia de apertura que las decisiones de los tres Estados miembros han generado una preocupación considerable en toda la región y fuera de ella. Dijo que en la búsqueda de soluciones por parte del bloque, también deben seguir comprometidos con los principios de gobernanza democrática y salvaguardar el derecho de los ciudadanos de la CEDEAO a elegir libremente a sus líderes.

“No hace falta decir que juntos somos más fuertes como comunidad. Proyectamos no sólo nuestros valores comunes y un mercado más atractivo. También podemos abordar de manera más efectiva aquellos desafíos compartidos que van más allá de las fronteras nacionales: el cambio climático, el extremismo violento, la migración y el crimen organizado”, dijo Tuggar.

A modo de cierre podemos afirmar que al momento parecen ser dos posiciones bien definidas y que no aparece un punto medio de acercamiento para las partes en cuestión, si vamos a decir que los pasos que vienen dando los tres gobiernos salientes de la CEDEAO tienen en sí un gran apoyo popular dentro de sus naciones y que las decisiones que han ido tomando los han puesto siempre en contra de las potencias coloniales y a favor de sus naciones, por eso no dudamos en afirmar que la salida del bloque regional que los aglutinaba será, quizás, un nuevo acierto de estos tres países que buscan una nueva y definitiva independencia y se han transformado en la triada anticolonial del Sahel africano.

*Beto Cremonte,  docente, profesor de Comunicación social y periodismo, egresado de la UNLP, Licenciado en Comunicación social, UNLP, estudiante avanzado en la Tecnicatura superior universitaria de Comunicación pública y política. FPyCS UNLP.

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