Las tácticas dilatorias de los empresarios

Eduen Tapias

El escenario se repite y su naturaleza es la misma; un Chile sumido en injusticias y abusos, con el inequívoco motivo de siempre de la avaricia de los ricos. El tirano esta vez, para poder continuar con el libreto de los No a las demandas del Pueblo, echó mano de una de las figurillas de su misma calaña, que es con la que más se identifica. Eligió esta vez a Víctor Pérez, valedor de los criminales de Colonia Dignidad, guardián de la Constitución de la dictadura y ávido de sangre, ojos y cárcel. Hoy es el capataz de la represión al pueblo, juró como ministro del Interior.

Pérez, sin ser corto ni perezoso, pero urgido por la coyuntura y apurado por sus patrones, los empresarios, levantó como primera medida de su gestión el circo de Curacautín, entregándole el trabajo sucio de organizador a la aria Gloria Naveillán, para crear un nuevo foco de interés público y así desviar la atención de la ciudadanía por la Asamblea Constituyente y dirigirla al “violento y sin remedio” Pueblo Mapuche.

El empresariado chileno a través de su vocero A. Luksic, quien sin tapujos declara que “ciudadanos han tomado en sus manos la necesidad de reponer orden ante desbordes de violencia e incapacidad de autoridad local en la Araucanía”. Repasando escenarios, indican que la derecha está dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias y esperan la gestión de los militares.

Luksic nos entrega la estrategia a seguir de la tiranía en el momento actual, cuando termina su declaración diciendo que “ya no se trata de dialogar ante reivindicaciones del Pueblo mapuche, es detener a quienes calculadamente llevan esa región al punto de no retorno”. Luksic claramente afirma, que la represión debe continuar, y agrega que ahora se debe endurecer y agilizar la represión selectiva. Esto es detener y encarcelar a los dirigentes y líderes en todos los territorios e instancias.

Curacautín y cualquier otro escenario son espléndidas formas de trasladar la atención de la ciudadanía de la demanda principal y esencial, que es la Asamblea Constituyente. Allí en Curacautín exhibieron una parte de su elenco de payasos saltando al ritmo de “el que NO salta es Mapuche”, renegando estos mismos públicamente de su etnicidad y utilizando violencia en contra del Pueblo Mapuche al amparo de la guardia policial estatal.

A la derecha en este minuto le interesa solo un resultado; que las demandas y objetivos del Pueblo queden rezagados a los últimos lugares de prioridad en el contexto Nacional.

La estrategia a seguir por los capitalistas es la “estrategia de las tácticas dilatorias”, tal como su nombre indica se basa en alargar en el tiempo las demandas del pueblo bajo uno u otro pretexto, tantas veces sea necesario, para que por “cansancio” estas pierdan su fuerza inicial, se diluyan, se olviden y por último se archiven. Esta estrategia es utilizada con el complemento de actividades diversivas, para distraer y llamar la atención sobre otro asunto no tan relevante y desviar la atención de los reclamos y exigencias claves del Pueblo.

Por eso es que tenemos circo a diario con diferentes escenarios y payasos.

La derecha está muy consciente que con una Nueva Constitución se les acaba el modelo neoliberal y todo lo que eso implica.  La desesperación y el miedo les llevan de nuevo a golpear los cuarteles.

Eduen Tapias

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