La democracia y el plebiscito

Eduen Tapias

El primer intento y establecimiento de la democracia en el mundo, se llevó a cabo en Atenas hace un poco más de 2.500 años y pasó ser un hito trascendental, que cambió de forma radical la idea y el sistema de gobernar. Tiene su origen en la Constitución redactada por Solón y su significado es poder del pueblo o gobierno del pueblo.

La democracia a pesar de haber nacido truncada, a propósito de su naturaleza restrictiva y excluyente, no deja de ser revolucionaria, puesto que, la característica más importante de la democracia ateniense es la participación activa de la ciudadanía en la toma de decisiones, en todos los asuntos de importancia de su recién nacido estado.

 ¿Cuál es la relación y sentido de la democracia con el plebiscito?

No existe relación alguna, puesto que Chile no es un país democrático, confirmándose esta aseveración una vez más con el invento del fraude del plebiscito por la clase política en nombre de la democracia misma. El plebiscito es una de las mentiras mas grandes construidas por la clase política, este último tiempo.

De democracia no encontramos nada, porque el acuerdo, y las formas, para realizar el plebiscito con el fin de redactar una Nueva Constitución, fue consumado entre cuatro paredes por la clase política, que entonces ni siquiera contaba con el 5% de apoyo ciudadano. No hubo participación ciudadana en esos acuerdos y los requisitos fundamentales, para el funcionamiento de la democracia son la participación y toma decisiones por el pueblo, para el pueblo.

Producto de los acuerdos de la clase política, con el gobierno y el empresariado, a la ciudadanía, no le dejaron la oportunidad de decidir el contenido, ni redactar la Constitución. Es evidente, que el objetivo de la clase política es que, ella misma redacte la Nueva Constitución con la asistencia de todos los amarres, acuerdos y rayados de cancha, que ha hecho y que están orientados a ese fin.

Queda claro que, la intención de la clase capitalista es que, el pueblo solamente vaya a votar, y vote por apruebo o rechazo. Para ellos es lo mismo, ya que todo está cocinado de antemano por sus servidores de la clase política. Así, se aseguran, que con su voto, el pueblo valida y legitima el fraude del plebiscito y sus convenciones. ¿Será así? ¿La ciudadanía permitirá eso? ¡Está por verse!

Gran parte de la clase política, tanto de oposición como de gobierno, está unida con los empresarios por el apruebo. ¡Extraña unidad! Pero unidad al fin y al cabo. La unidad de la derecha, la oposición y empresarios, se basa en la convicción de tener todo controlado y manipulado, para hacer los cambios a la constitución sin hacerlos. Cambios radicales a la Constitución no se van a hacer. Arreglos cosméticos sí. Esta es la única forma comprensible de entender que, todo ese oscuro grupo de corruptos, estén de acuerdo en redactar una Nueva Constitución.

¿Estarán de acuerdo Lerou, Luksic, Matte Larraín, Sutil, Saieh, Yarur Angelini, Paulmann Piñera, Lavín, Longueira en perder sus privilegios y beneficios? Por supuesto que no.                                                                                                    ¿Querrán Boric, Jackson, Goic, Insulza, Lagos W, Desbordes y demás yanaconas perder las coimas y los millones que reciben por sus servicios? No, seguro que no.                                              Los perkins de la clase política y los empresarios saben, que la convención está acondicionada, para no hacer cambios sustanciales a la Constitución. El rechazo es parte de la estrategia a seguir por la clase política, que construye el enemigo necesario, para establecer el lazo de unidad y cuerpo en los que apoyan el apruebo.

La derecha, el gobierno y la clase política está utilizando el plebiscito como su mejor herramienta, para desmovilizar, desorganizar y mandar de nuevo a dormir a la ciudadanía en rebeldía por unos cuantos decenios más. ¿Será? ¿Cuánta abstención habrá, para el plebiscito?

¿Acepta la ciudadanía ser desmovilizada de sus luchas?

Ya casi al cumplirse un año de la Revuelta, que puso de rodillas al Estado de Chile, a su clase política y empresarios, vemos cómo el pueblo nuevamente sale a las calles pidiendo libertad, para los presos políticos de la Revuelta. El pueblo vuelve a sus baluartes, y de nuevo le vemos en las calles y “Plazas de la Dignidad” por todo los territorios. Por más que quisieron confundir y hacer vacilar a la ciudadanía, hoy está más consciente, que nunca, que solo una Asamblea Constituyente es la única, que puede redactar la Nueva Constitución.                                                                        ¡El Pueblo no se deja hacer dormir, ni tampoco adormecer!

¿Es chile un país que utiliza la democracia como sistema?

No, Chile no se rige por un sistema democrático. Está muy lejos de eso, la Constitución actual fue redactada e impuesta a sangre y fuego por facistas, sin la venia, ni decisión de la ciudadanía. Fue redactada, para provecho de la clase de los ricos, dejando a la gran mayoría de la ciudadanía huérfana de participación, de capacidad de decidir, protección y beneficios. La redactaron los mismos que traicionaron la Constitución, que regía el país el año 1973. Además, bombardearon el bastión de la misma Constitución, asesinaron al Presidente y a miles de ciudadanos más.

¿Elige la ciudadanía a las autoridades de los órganos de poder del estado, de acuerdo con un sistema de democrático?

No, en Chile no hay democracia, el pueblo no elige las autoridades. En Chile se utiliza el sistema de “dedocracia”. Las autoridades son designadas a dedo por el presidente y con el acuerdo de la clase política, como por ejemplo, el Contralor General, los magistrados y fiscales de las Cortes de Apelaciones, el Fiscal Nacional, los jueces letrados, etc. Son también designados a dedo los gobernadores e intendentes.

¡Que mentira más grande!  Esto de decir que en Chile existe un sistema democrático de gobierno. La “dedocracia” no tiene nada, absolutamente nada, que ver con la democracia, porque el principio fundamental de la democracia es la participación y la toma de decisiones por la ciudadanía. ¡Poder del Pueblo! ¡Poder de la ciudadanía! Eso es democracia, en Chile no existe.

El embuste inventado por la clase política, y la distorsión de los mecanismos originarios y esenciales de la democracia, tienen como objetivo el entregar a la ciudadanía la ilusión de que con el plebiscito, tiene el poder de decidir, las normas y reglas que regirán el país en los próximos decenios.

El pueblo está consciente del embuste y del juego ambiguo y confundidor de la clase política. Cualquiera que sea el resultado del plebiscito y su convención, no llevará a redactar una Constitución justa y digna, para todos los habitantes de la República.

El pueblo de Chile continúa luchando por sus derechos democráticos y por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que les represente.

 1,044 total views,  2 views today