El objetivo del gobierno y la clase política es cambiar la Constitución sin hacer cambios

Eduen Tapias. 23 de agosto.

La demanda de la revuelta es el cambio de la Constitución a través de la Asamblea Constituyente y no otra cosa.

Tanto fue la fuerza de la demanda del cambio de la constitución expresada por el pueblo en las calles en el mismo comienzo del estallido social, que llegó a estremecer los cimientos del estado.

Habían pasado menos de treinta días de protestas y ya el pueblo en la calles llenó de miedo a la clase política, que manejada y por órdenes del empresariado, crearon la trampa del Plebiscito, cocinada la noche del 15 de noviembre del 2019.

Toda la clase política, derecha y oposición en diciembre del 2019, se unieron en menos de lo que canta un gallo, “no dando puntá sin hilo”, promulgaron la Ley 20.100, esplendorosamente acompañada de fotos y discursos.  Esta ley desvela en todo su rigor el engaño y el fraude preparado contra la ciudadanía cuando enuncia que, quedará prohibido a la convención atribuirse el ejercicio de la soberanía. Curiosamente los que promulgaron la Ley del fraude fueron los mismos que el pueblo cuestionaba cuando protestaba en las calles, para que se fueran por corruptos y abusivos.

En síntesis, la ley 20.100 y su artículo 135 deja claro que la convención constitucional queda inhabilitada de ejercer el Poder Supremo del Pueblo. Dicho en letra grande y clara, esto significa que votar rechazo o apruebo da lo mismo, al igual que votar convención mixta o convención constitucional. Nada cambiará, porque esta Ley no permite hacer cambios a la constitución, a no ser que sean cambios cosméticos y que sean favorables a la clase empresarial y sus Perkins del congreso.

El principal problema que se le presenta al empresariado en este mismo momento es la participación ciudadana. La gran preocupación de la elite es que esta participación sea baja. Para mitigar esa situación la clase política se autoasignó un premio de 2.100 millones de pesos para cada partido político, para hacer la campaña del plebiscito.

Este premio de 2.100 millones de pesos es para todos los partidos políticos que participan en el Apruebo y Rechazo. También tocaron premio los vacilantes, ambiguos y confundidores, que llaman a aprobar el plebiscito y que también apoyan la realización de una Asamblea Constituyente (Plop). Hoy apareció una nueva opción que también aprueba, van a participar en el Plebiscito y marcaran AC en la papeleta. A estos no le tocó premio porque se acoplaron tarde al carro. Quien sabe mas adelante, si le tocan unas cuantas migas, si se portan bien.

Todo el espectro de la deslegitimizada y desprestigiada clase política, incluidos los enamorados del “mal menor”. Diligentemente trabajan, para validar el fraude del empresariado con su apruebo o rechazo. La clase política, el gobierno y los vacilantes están empantanados, nadie les cree y cualquier cosa que redacten, si es que lo llegan a hacer, nunca será lo que Pueblo exige en las calles.

El Poder Supremo del Pueblo, para redactar una Nueva Constitución, queda suprimido e invalidado de acuerdo con las reglas de juego que impone la clase política y su nuevo rayado de cancha. Todo lo que signifique o suene a mejorar las condiciones de la ciudadanía será cobrado como “fuera de juego”, aun sin tirar al arco, ya todas esas propuestas estarán invalidadas.

La Asamblea Constituyente, al contrario de la Convención, ya sea mixta o de la otra, es la herramienta que tiene el Pueblo y que se funde con su pilar fundamental, que es el ejercicio de la voluntad soberana de la ciudadanía. Esta soberanía es desempeñada por representantes colegiados, llamados constituyentes, elegidos por el pueblo y que están provistos de plenos poderes o Poder Constituyente, para redactar la Nueva Constitución.

Hoy la ciudadanía continúa funcionando en orden a realizar la Asamblea Constituyente. Lo hace desde y en las Asambleas Territoriales, que son el cimiento fundamental del Poder Originario y Legitimo del Pueblo en su máxima expresión, para su realización. La participación en las Asambleas Comunales es la prioridad, para culminar con el éxito de la Asamblea Constituyente de todos los Territorios, para redactar la Nueva Constitución.

La única herramienta, para redactar la Nueva Constitución, originada, empoderada y realizada por el Pueblo, es la herramienta de la Asamblea Constituyente.

 

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